Viví Massares
Poeta recién llegado
Nunca he sentido miedo como ahora,
aunque nunca he sentido más que miedo:
que el sol sea una estrella moribunda,
esta tierra que piso
un lío incontrolable de materia
y yo, tan sólo un cúmulo finito de tejidos
sin más sentido que sobrevivir
y dilatar el peso del dolor
pues prefiero la herida ya aceptada
a no saber qué cielos o qué abismos
me guardan las entregas.
Temor es la palabra que conozco
como la piel que visto en la penumbra,
y engalanar de máscaras mi tiempo
la única forma de sentirme a salvo.
Ahora el sol estalla
y las llagas abiertas en mis manos
saben de la hecatombe por venir.
En mi boca se afila la palabra
que quiero hundir al centro de tus ojos
y extrañamente sabes,
y por supervivencia obligatoria
me asestas en el pecho.
El infierno se abre entre nosotros,
y hemos estado dentro tanto tiempo
que nunca habrá otra forma de existir
si no es alimentando
con más muerte sus llamas.
Y sólo tiemblo, como debe ser,
cuando abrazo tu miedo
y me persigno al borde de otro llanto.
aunque nunca he sentido más que miedo:
que el sol sea una estrella moribunda,
esta tierra que piso
un lío incontrolable de materia
y yo, tan sólo un cúmulo finito de tejidos
sin más sentido que sobrevivir
y dilatar el peso del dolor
pues prefiero la herida ya aceptada
a no saber qué cielos o qué abismos
me guardan las entregas.
Temor es la palabra que conozco
como la piel que visto en la penumbra,
y engalanar de máscaras mi tiempo
la única forma de sentirme a salvo.
Ahora el sol estalla
y las llagas abiertas en mis manos
saben de la hecatombe por venir.
En mi boca se afila la palabra
que quiero hundir al centro de tus ojos
y extrañamente sabes,
y por supervivencia obligatoria
me asestas en el pecho.
El infierno se abre entre nosotros,
y hemos estado dentro tanto tiempo
que nunca habrá otra forma de existir
si no es alimentando
con más muerte sus llamas.
Y sólo tiemblo, como debe ser,
cuando abrazo tu miedo
y me persigno al borde de otro llanto.
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