Martin Grauss
Poeta recién llegado
Las gárgolas emiten la adherencia de las sombras,
cuando el tiempo, en su vasta geografía, se derrama
dialécticamente en un pesado tumulto de simplicidad.
Si un pájaro, un ave nocturna erógena, fluctúa la oscura
amplitud de las galerías, nuestros ojos dormidos se abren,
en una expresión puntiaguda y brillante de espanto.
Las mujeres zurcen sus trajes impenetrables, pero el vampiro
de las profundidades las empotra en el suelo, y descubre a la vista
de la sádica excitación, sus aterrados sexos.
La torre de agosto se agota de leche fértil. Las ciencias se avocan
a resistir las vanidades. La razón impide que los crímenes mas atroces
cobren fascinación, pero los líquidos humanos son mas poderosos.
La llamada del sol no tiene significado. La belleza de la luz se pierde
en la memoria. La sangre nos impacta, la noche nos aterra, la muerte
nos marca, la soledad es eterna, siempre dolorosa. El frío es infinito.
No besaré a la novia. No amaré a mis hijos. No perderé mis labios
en besos apasionados. No esbozarán mis labios una falsa sonrisa.
Quiero sentir en mi alma las amargas pinceladas de la locura.
El humo de nuestra tierra soporta un color ceniciento, de ciertas
matices violeta. Las lágrimas de mi ascendencia revisten los suelos
de un rocío perpetuo y errabundo, que habla de los lejanos tiempos.
Si has de venir, debes saber que ya no te daré asilo. El viento trae
el polvo mas corrosivo, que desgasta los delgados hilos del corazón.
Olvida las bellezas y las pasiones que sentiste bajo mi techo.
He decidido vivir encerrado en aquella esquina. No soporto
la indiferencia de los pensamientos. No soporto ver sus ojos sin
brillo, su alma desprovista de piedad.
Si quieres venir sálvame, llévame contigo. En una forma
práctica, invítame a tus rituales de odio y angustia ante la historia.
Adoro tu filosofía, y la vida que llevas.
cuando el tiempo, en su vasta geografía, se derrama
dialécticamente en un pesado tumulto de simplicidad.
Si un pájaro, un ave nocturna erógena, fluctúa la oscura
amplitud de las galerías, nuestros ojos dormidos se abren,
en una expresión puntiaguda y brillante de espanto.
Las mujeres zurcen sus trajes impenetrables, pero el vampiro
de las profundidades las empotra en el suelo, y descubre a la vista
de la sádica excitación, sus aterrados sexos.
La torre de agosto se agota de leche fértil. Las ciencias se avocan
a resistir las vanidades. La razón impide que los crímenes mas atroces
cobren fascinación, pero los líquidos humanos son mas poderosos.
La llamada del sol no tiene significado. La belleza de la luz se pierde
en la memoria. La sangre nos impacta, la noche nos aterra, la muerte
nos marca, la soledad es eterna, siempre dolorosa. El frío es infinito.
No besaré a la novia. No amaré a mis hijos. No perderé mis labios
en besos apasionados. No esbozarán mis labios una falsa sonrisa.
Quiero sentir en mi alma las amargas pinceladas de la locura.
El humo de nuestra tierra soporta un color ceniciento, de ciertas
matices violeta. Las lágrimas de mi ascendencia revisten los suelos
de un rocío perpetuo y errabundo, que habla de los lejanos tiempos.
Si has de venir, debes saber que ya no te daré asilo. El viento trae
el polvo mas corrosivo, que desgasta los delgados hilos del corazón.
Olvida las bellezas y las pasiones que sentiste bajo mi techo.
He decidido vivir encerrado en aquella esquina. No soporto
la indiferencia de los pensamientos. No soporto ver sus ojos sin
brillo, su alma desprovista de piedad.
Si quieres venir sálvame, llévame contigo. En una forma
práctica, invítame a tus rituales de odio y angustia ante la historia.
Adoro tu filosofía, y la vida que llevas.