sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La paloma del diablo
sangre oscura,
herida en las alas,
donde sus dientes son de fuego
y sus rosas carne entre ardores de batallas.
sangre oscura,
herida en las alas,
donde sus dientes son de fuego
y sus rosas carne entre ardores de batallas.
La paloma del diablo
ya se hace rabia en verso
y con eso ya te dice
que las tinieblas son relámpagos.
ya se hace rabia en verso
y con eso ya te dice
que las tinieblas son relámpagos.
La paloma de la rabia
las flores de su espalda
son tan negras como la ceniza
que ardió en su calma.
las flores de su espalda
son tan negras como la ceniza
que ardió en su calma.
Llegan susurros
sangre en sus labios
risas de miedo
ya esta su orgasmo
que penetra en lo bello
para hacerse diabla.
sangre en sus labios
risas de miedo
ya esta su orgasmo
que penetra en lo bello
para hacerse diabla.
El amor por palabras
no predice su embrujo
que a la lava ya lleva
su cara sangrada.
no predice su embrujo
que a la lava ya lleva
su cara sangrada.
Rituales
de besos
con cerillas de sueños.
de besos
con cerillas de sueños.
Se hacia el amor
con las alas desnudas
al son de una locura.
con las alas desnudas
al son de una locura.
El miedo
del silencio
tenebrosa presencia
se hacen de piel las almas
que el sol ya las quema.
del silencio
tenebrosa presencia
se hacen de piel las almas
que el sol ya las quema.
La paloma del diablo,
entre tanto va esperando
con su anillo de casada,
no dejara su volar en su almohada.
entre tanto va esperando
con su anillo de casada,
no dejara su volar en su almohada.
Y cuando siempre viene hacia su mal
los besos le lanzaron latigazos
su cara era el de una niña misteriosa
que al rezar la oración que desenterraba la paz
hacia de sus cuentos
una obra sin verse sus ojos
porque de ellos
tiraban sus cruces
para salvar su verdad
que aquella paloma
era una niña
que a los hombros lloraba
por llegar a su líder
verlo en su gloria
donde una palabra
eran más que verse en su canto
para salir a los cielos
soñando entre tanto.
los besos le lanzaron latigazos
su cara era el de una niña misteriosa
que al rezar la oración que desenterraba la paz
hacia de sus cuentos
una obra sin verse sus ojos
porque de ellos
tiraban sus cruces
para salvar su verdad
que aquella paloma
era una niña
que a los hombros lloraba
por llegar a su líder
verlo en su gloria
donde una palabra
eran más que verse en su canto
para salir a los cielos
soñando entre tanto.
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