patidifusofigurado
Poeta recién llegado
La paradoja
Vagamos suspendidos en el éter
de aquesta vil renuencia, cual cristales
ajados que transmigran los ojales
del tiempo, que nos huye en su catéter
espurio como cálculo en el uréter
vital. Necias espinas de rosales,
los últimos deshechos celestiales,
hilos trenzados al final del suéter.
Ni más, ni menos; mas se nos antoja
que hay algo tan profundo como el mar
aquí, en nuestro interior: la paradoja
eterna que nos mueve a caminar
probando el pan, la savia de la hoja;
el verbo amar, y en él, resucitar.
Vagamos suspendidos en el éter
de aquesta vil renuencia, cual cristales
ajados que transmigran los ojales
del tiempo, que nos huye en su catéter
espurio como cálculo en el uréter
vital. Necias espinas de rosales,
los últimos deshechos celestiales,
hilos trenzados al final del suéter.
Ni más, ni menos; mas se nos antoja
que hay algo tan profundo como el mar
aquí, en nuestro interior: la paradoja
eterna que nos mueve a caminar
probando el pan, la savia de la hoja;
el verbo amar, y en él, resucitar.
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