Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
-Muchas gracias por la sombra, el sabor de tus frutos y por tantos años compartiendo tu generosidad- le dije. Momentos después, ya sentado debajo de ella, como lo hago siempre, en el silencio y quietud de mi soledad, mientras saboreaba en aquel mediodía soleado sus exquisitos frutos, una soñolencia me invadió por unos instantes y sentí en esos segundos la sensación de una voz suave hablándome al oído. Lo recuerdo muy claro: -no es nada, gracias a ti por todos tus cuidados y, sobre todo, por no haberme olvidado-.
Al volver en mí, sorpresivamente pude observar que, lenta y despaciosamente, pero al mismo tiempo, varias de sus hojas se posaron sobre mis manos empapadas de dulzor…
Al volver en mí, sorpresivamente pude observar que, lenta y despaciosamente, pero al mismo tiempo, varias de sus hojas se posaron sobre mis manos empapadas de dulzor…
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