Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La partícula del sueño
No le dieron el pan ni llave usada,
ni el cielo, ni la virgen, ni la cruz;
le dieron solo el hambre con su luz
y el sol por ser la estrella su alborada.
No le dieron ardid de rostro fuerte,
ni el saber que contiene en su balada,
ni el agua que invisible espesa nada,
ni pieza para el pago de la muerte.
No le dieron regalo más oscuro
que el ignorar la cara del espejo,
la luna como diosa del reflejo,
la sangre con su rojo brillo puro.
No le dieron la parte de su espada
que reclama un instante de creación,
solo el sueño donde Eva fue creada
costilla que arrancó la petición.
Una voz solo dio razón del mundo
a cambio de perder con su inocencia,
el suave despertar de lo profundo
y ver el resultado de la ciencia.
El tiempo era ficticio por eterno
y al tiempo se encargó la evolución;
se acerca el hombre en paso hacia el infierno
y el cielo siempre vive en la ficción.
Milenios y milenios pasarán
y habrá por la costura del encuentro
un dios del dios que uno imitará
enorme construcción de desencuentro.
Un planeta esperando está sin vida
a que lleguen los hijos de la estrella,
partícula que vive comprimida
y sueña ser del sueño la más bella.
No le dieron el pan ni llave usada,
ni el cielo, ni la virgen, ni la cruz;
le dieron solo el hambre con su luz
y el sol por ser la estrella su alborada.
No le dieron ardid de rostro fuerte,
ni el saber que contiene en su balada,
ni el agua que invisible espesa nada,
ni pieza para el pago de la muerte.
No le dieron regalo más oscuro
que el ignorar la cara del espejo,
la luna como diosa del reflejo,
la sangre con su rojo brillo puro.
No le dieron la parte de su espada
que reclama un instante de creación,
solo el sueño donde Eva fue creada
costilla que arrancó la petición.
Una voz solo dio razón del mundo
a cambio de perder con su inocencia,
el suave despertar de lo profundo
y ver el resultado de la ciencia.
El tiempo era ficticio por eterno
y al tiempo se encargó la evolución;
se acerca el hombre en paso hacia el infierno
y el cielo siempre vive en la ficción.
Milenios y milenios pasarán
y habrá por la costura del encuentro
un dios del dios que uno imitará
enorme construcción de desencuentro.
Un planeta esperando está sin vida
a que lleguen los hijos de la estrella,
partícula que vive comprimida
y sueña ser del sueño la más bella.