Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
grito en susurros
mi tempestad ardiente...
mi sol oscurecido
mi mar que brota desde el alma...
mi cielo de fuego, aire y luz...
un beso... a las alas de las gotas
de tu atardecer y mi noche en tus manos...
el silencio de la música -
y misterio de las copas
eres mi licor... mi vicio y mi droga...
para tus pies yo soy el camino...
subir el trono de mi éxtasis - no te niegues...
tu voz que mi aliento se lleve...
que arrastre mis ojos tu mirada
hacia la perdición...
que me arrebate el viento y que llueva yo
convertida en el polvo de la tierra...
bajo tu mando crecen las flores
en el campo de batalla...
rendirme quiero a tus brazos ahora -
y tu voluntad honrar ante todo...
bebiendo de tu rostro la fuerte oscuridad
y mis anhelos ofrecerte sin guardar nada...
porque tú me matas de amor tan deliciosamente...
porque cada parte de mí te adora...
porque soy la brisa para tu volcán -
la cuerda más sensible de una guitarra que maúlla
doliente, la falta de tu roce...
para tu alma y piel, el eterno goce -
amor obediente y belleza exquisita...
leche de luna...
respirando el azul
de tu ser...
muerta estrella renaciente
caída...
callando -
o cantando para ti...
odalisca que baila
la danza de los siete velos...
en el harén de tus sueños...
con todo se entrega y es sólo tuya -
porque el tiempo para ella no existe
y distancia es tan sólo ficción...
porque no vale la pena una vida triste
sin sabor, sin fuerza, sin amor -
sin pasión tan intensa
que se sienta su ardor
quemarnos vivos en nuestro desvelo nocturno...
y que seamos piedra líquida
al amanecer de nuestra sangre -
como el espejo
de lo infinito...
[20/10/2014]