Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
En la paz de noche
encontré por fin mi sosiego,
aprendí a recordarte
en la quietud del silencio
ya sin mirar atrás,
sin buscar los motivos
de por qué no estás.
Aprendí y aprendieron mis ojos
a mirar lejos,
más allá de las palabras,
más allá de tu voz ausente,
más allá del borde de tu boca,
que no fue mía
ni será.
Comprender lo incompresible
y aceptar lo imposible
me da este sosiego nocturno
que algunos llaman paz,
la paz de no tenerte,
la paz de no tenerte nunca,
la paz de no tenerte siempre.
Aceptar tu ausencia, al fin
es como aceptar la muerte
y pasar recordarte de repente
abruptamente,
y saber
y entender
y vivir
y sentir…
que no estás.
Antes de esta noche
yo mentí,
le mentí a los cristales,
le mentí a los jardines,
le mentí a la playa
le mentí al mar,
le mentí a mis manos
y a mis ojos llorosos,
le mentí a todos los que me preguntaron
por ti,
y…
me mentí yo.
La paz floreció en mis ojos
de pronto,
la paz de una verdad brutal,
el olvido no existe
en sí mismo,
el olvido es una creación
de la razón,
el olvido es el cansancio del corazón
cuando ya pasa el dolor,
el olvido es aceptar los días de lluvia
sabiendo que pasaran,
y que mañana volverán
y ya nos sorprenderán.
La paz sea en mí
y sea también tu recuerdo.
encontré por fin mi sosiego,
aprendí a recordarte
en la quietud del silencio
ya sin mirar atrás,
sin buscar los motivos
de por qué no estás.
Aprendí y aprendieron mis ojos
a mirar lejos,
más allá de las palabras,
más allá de tu voz ausente,
más allá del borde de tu boca,
que no fue mía
ni será.
Comprender lo incompresible
y aceptar lo imposible
me da este sosiego nocturno
que algunos llaman paz,
la paz de no tenerte,
la paz de no tenerte nunca,
la paz de no tenerte siempre.
Aceptar tu ausencia, al fin
es como aceptar la muerte
y pasar recordarte de repente
abruptamente,
y saber
y entender
y vivir
y sentir…
que no estás.
Antes de esta noche
yo mentí,
le mentí a los cristales,
le mentí a los jardines,
le mentí a la playa
le mentí al mar,
le mentí a mis manos
y a mis ojos llorosos,
le mentí a todos los que me preguntaron
por ti,
y…
me mentí yo.
La paz floreció en mis ojos
de pronto,
la paz de una verdad brutal,
el olvido no existe
en sí mismo,
el olvido es una creación
de la razón,
el olvido es el cansancio del corazón
cuando ya pasa el dolor,
el olvido es aceptar los días de lluvia
sabiendo que pasaran,
y que mañana volverán
y ya nos sorprenderán.
La paz sea en mí
y sea también tu recuerdo.