Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
He de vivir estos momentos, solo.
No busques en los cajones del
recuerdo razones que ya no existen,
no conviertas las palabras en sollozos
y lágrimas.
El amor fenece en el sofá y
la vida sacia su angustia en una
copa de cristal y la pena
se va con el humo azul
que la viste.
Es la dama nueva que llega y
se queda, exigente
como respirar, quiere verme
en los bordes, quiere
verme a los ojos , quiere
darme un discurso nocturno
y alcohólico,
¡quiere verme a sus pies!
Y sacarme todos los huesos y la ¡vida!
entera y dejar cenizas de lágrimas
al amanecer.
¿Cómo te enfrento? y como te digo que ¡NO!
Como te saco de mi casa… ¿cómo lucho contra ti…?
Te apoderas de mis ojos y aprietas mi cuello
como si quisieras matarme y apenas
sobran los suspiros , para ti.
El corazón ausente, las manos
ciegas y la boca como una
carta antigua a sellado las palabras
con lacre.
Sin tener nada que decir , si no,
anunciar
que adentro están todas ...
mis razones. Una carta , ¡una carta, sellada con lacre!
Y me aprisionas y pones cosas
que no quiero en mi boca, sentencias
mortales, finales atroces, recuentros
con alas de colores en este
cortejo de sentimientos muertos.
¡No eres Nada!, y a la vez eres todo
lo que tengo.
Piedad no tienes
y te apoderas de mis sienes , como
si fueras un cepo de fuego, fabricado
para mi cabeza, perfecto y dañino,
violento trueno de
pensamientos.
Corrompes mi sueño, ¡maldita¡ descansar
ya no puedo… ¡dime!...¡dime!
Señora porque no me dejas, porque que
me torturan tus ojos , porque tu
ejército se viene contra mí, a cobrarme
tus besos.
Se fue quien yo quería y
hoy luce distante y celeste , como
esta estrella que me acompaña en
esta noche de niebla que
me quema como a Mercurio y me
congela como a Saturno.
Mi copa dice que puedo.
Tú dices lo contario, tu boca
ahora descansa, la mía crea
obras maestras que borra la
mañana , en el discurso
solitario recitado a tu pared
favorita.
Y repite los versos y entona la voz y se
apaga mirando la estrella en esta
noche de niebla , pensando que eres
Tú.
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