F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
La “pequeña” diferencia
Versos alejandrinos
Hoy me discutirán. Me dirán que soy memo,
que soy torpe o, quizás, que me falta talento…
y hasta puede que digan, en algunos momentos
que no soy buen amigo, ni que soy un padre bueno.
No me importa: lo sé y digo que lo entiendo.
Las idas y venidas, los celos y recelos,
los odios y rencillas cambiarán sus criterios
y perderán, seguro, su valor… con el tiempo.
Y puede que alguien diga, con la voz del silencio,
recordando disputas o leyendo mis cuentos
¡qué lástima de amigo! ¡qué pena que haya muerto!
con lo bien que inyectaba su entusiasmo y su fuego,
levantando el espíritu elegante y sincero
de los que precisaban de su empuje y consejo
Y mis hijos dirán que era un padre perfecto.
¡Ah, pero eso será… cuando yo ya esté muerto!
Versos alejandrinos
Hoy me discutirán. Me dirán que soy memo,
que soy torpe o, quizás, que me falta talento…
y hasta puede que digan, en algunos momentos
que no soy buen amigo, ni que soy un padre bueno.
No me importa: lo sé y digo que lo entiendo.
Las idas y venidas, los celos y recelos,
los odios y rencillas cambiarán sus criterios
y perderán, seguro, su valor… con el tiempo.
Y puede que alguien diga, con la voz del silencio,
recordando disputas o leyendo mis cuentos
¡qué lástima de amigo! ¡qué pena que haya muerto!
con lo bien que inyectaba su entusiasmo y su fuego,
levantando el espíritu elegante y sincero
de los que precisaban de su empuje y consejo
Y mis hijos dirán que era un padre perfecto.
¡Ah, pero eso será… cuando yo ya esté muerto!
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