Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi manía perfecta era despertar con ella,
su cuerpo era mi caja fuerte,
yo siempre la bestia y ella la bella
con la que conocí la suerte.
La mejor conversación acababa en sus labios,
el tiempo perdido era no acariciarla,
pregunto yo, ¿qué saben los sabios?
si la sabiduría es poder mirarla.
Los conocimientos de la humanidad,
las grandezas de las mitologías,
los disturbios, las canas, la edad,
todo es nada sin sus fantasías.
Todo tiene un final, un agobio,
un génesis, versículos y apocalipsis,
y para mí, sigue resultando obvio
que es más bella, ella, que la propia Isis.
Mi destello de luz era su desnudez,
mi cementerio favorito, su falda,
no verla perfecta, una estupidez
y mi laberinto del fauno, su espalda.
su cuerpo era mi caja fuerte,
yo siempre la bestia y ella la bella
con la que conocí la suerte.
La mejor conversación acababa en sus labios,
el tiempo perdido era no acariciarla,
pregunto yo, ¿qué saben los sabios?
si la sabiduría es poder mirarla.
Los conocimientos de la humanidad,
las grandezas de las mitologías,
los disturbios, las canas, la edad,
todo es nada sin sus fantasías.
Todo tiene un final, un agobio,
un génesis, versículos y apocalipsis,
y para mí, sigue resultando obvio
que es más bella, ella, que la propia Isis.
Mi destello de luz era su desnudez,
mi cementerio favorito, su falda,
no verla perfecta, una estupidez
y mi laberinto del fauno, su espalda.