Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al complacerse el mundo armando su propia pesadilla,
Descendieron las nubes tan bajo que ya no te divisé,
te habías ido allá abajo porque arriba se despobló de
espíritus y te llamé, te supliqué, te dije te amo tantas
veces que mi voces se volvieron emblemas imposibles.
Fijate que nadie se ocupaba de nosotros, nadie iba a
perder el sueño por dos enamorados.
Eso ocurre cuando el amor es absurdo, cuando en la
oscura atmósfera se tiende una cama que nadie ocupa,
cuando reina el odio que brota en las guerras, cuando
las sinfonías desentonan alentando el fin de todo.
Cuando el fangoso mundo, se revuelca en sus miasmas.
¿Pero de qué sirve consternarse si todos fuimos culpables?
¿ De que sirve si obramos en desacuerdo con la música
sublime?
Te ruego que no te lamentes porque tus sollozos serán
ignorados.
Tus deseos más hermosos nunca se realizarán sin Dios,
sin amor...
Y si no eres siniestra, si tu mejilla no duda, recuerda que
deberás exponerla trescientas veces y recién entonces
lograrás sonreír.
Descendieron las nubes tan bajo que ya no te divisé,
te habías ido allá abajo porque arriba se despobló de
espíritus y te llamé, te supliqué, te dije te amo tantas
veces que mi voces se volvieron emblemas imposibles.
Fijate que nadie se ocupaba de nosotros, nadie iba a
perder el sueño por dos enamorados.
Eso ocurre cuando el amor es absurdo, cuando en la
oscura atmósfera se tiende una cama que nadie ocupa,
cuando reina el odio que brota en las guerras, cuando
las sinfonías desentonan alentando el fin de todo.
Cuando el fangoso mundo, se revuelca en sus miasmas.
¿Pero de qué sirve consternarse si todos fuimos culpables?
¿ De que sirve si obramos en desacuerdo con la música
sublime?
Te ruego que no te lamentes porque tus sollozos serán
ignorados.
Tus deseos más hermosos nunca se realizarán sin Dios,
sin amor...
Y si no eres siniestra, si tu mejilla no duda, recuerda que
deberás exponerla trescientas veces y recién entonces
lograrás sonreír.
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