Hejaran
Poeta asiduo al portal
LA PIEDRA ENCANTADA
Una joven se encontró una piedra encantada, daba visos y brillaba y entre más la observaba más emoción le daba.
La joven de esta historia pensaba en viajes y fiestas de etiqueta, lujosos trajes, un castillo con arcos y jardines, y un Rolls Royce amarillo.
Era tanta la emoción por este precioso hallazgo que quiso en una urna guardar.
Qué hacer con esta piedra encantada, tendría que estudiar una profesión o una carrera, pero además de la piedra encantada no tenía nada.
No podía mostrarle este encanto a un mago o a un brujo y volver a quedar sin nada.
Mejor la compartiría con un lejano pariente, tomando el camino la llevó escondida y cuando llegó no la encontró por más que la buscó y el pariente se burló.
-Esto de la piedra encantada más parece un cuento de hadas-.
Triste y acongojada deshizo el camino andado, fue larga la caminada buscando la piedra encantada.
Haciendo un gran esfuerzo le pidió a su mente recordara dónde la guardó y en un instante en sus manos la piedra encontró.
No estaba encantada, había sido su mente que le hizo una mala jugada, pero la suerte estaba echada y de un momento a otro la piedra brilló. No puede ser, se preguntó y en el momento que volvió y titiló la luz la despertó.
Una joven se encontró una piedra encantada, daba visos y brillaba y entre más la observaba más emoción le daba.
La joven de esta historia pensaba en viajes y fiestas de etiqueta, lujosos trajes, un castillo con arcos y jardines, y un Rolls Royce amarillo.
Era tanta la emoción por este precioso hallazgo que quiso en una urna guardar.
Qué hacer con esta piedra encantada, tendría que estudiar una profesión o una carrera, pero además de la piedra encantada no tenía nada.
No podía mostrarle este encanto a un mago o a un brujo y volver a quedar sin nada.
Mejor la compartiría con un lejano pariente, tomando el camino la llevó escondida y cuando llegó no la encontró por más que la buscó y el pariente se burló.
-Esto de la piedra encantada más parece un cuento de hadas-.
Triste y acongojada deshizo el camino andado, fue larga la caminada buscando la piedra encantada.
Haciendo un gran esfuerzo le pidió a su mente recordara dónde la guardó y en un instante en sus manos la piedra encontró.
No estaba encantada, había sido su mente que le hizo una mala jugada, pero la suerte estaba echada y de un momento a otro la piedra brilló. No puede ser, se preguntó y en el momento que volvió y titiló la luz la despertó.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
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