Yo Aurelio
Poeta recién llegado
No es fácil abrir los ojos
en este muladar donde te acecho,
nada resulta fácil en esta ciudad desvencijada
tan llena de artificios socarrones
y olvidada del tambor de tus zapatos;
comienzo a mutilarme con recuerdos,
deshojo canciones como dagas
y ocupo mi lugar entre los muertos.
No es fácil extirparme tu saliva
y tus ojos cayendo a gotas en mi rabia,
cuesta tanto desandar el camino en solitario
y olvidar de ti el numero telefónico,
tu talla
y el lugar donde trabajas.
¡Cuesta tanto desmontar de tus pecados favoritos!...
de mis tres pies buscando las uñas de tu gato.
Por eso me pongo de pie aunque tu instinto me dicte lo contrario
y camino,
camino mucho,
pruebo el gas de tu recuerdo
y sucumbo ante el maleficio de tu tacto.
No es fácil hablar de tu destierro
y sacarme de las uñas la piel de tu retrato.
en este muladar donde te acecho,
nada resulta fácil en esta ciudad desvencijada
tan llena de artificios socarrones
y olvidada del tambor de tus zapatos;
comienzo a mutilarme con recuerdos,
deshojo canciones como dagas
y ocupo mi lugar entre los muertos.
No es fácil extirparme tu saliva
y tus ojos cayendo a gotas en mi rabia,
cuesta tanto desandar el camino en solitario
y olvidar de ti el numero telefónico,
tu talla
y el lugar donde trabajas.
¡Cuesta tanto desmontar de tus pecados favoritos!...
de mis tres pies buscando las uñas de tu gato.
Por eso me pongo de pie aunque tu instinto me dicte lo contrario
y camino,
camino mucho,
pruebo el gas de tu recuerdo
y sucumbo ante el maleficio de tu tacto.
No es fácil hablar de tu destierro
y sacarme de las uñas la piel de tu retrato.