Las brumas, que se atropellan…
la hiedra que quema…
los rumiantes de sueños,
y el aguijón santísimo…
nuestra fidelidad,
hasta el pulso del trueno soleado…
.el ejercicio y valor, en las pequeñas cosas...
los retales,
y las voces cantarinas que nos atienden…
la fe y la gracia, del buen día.
Los matices del tacto, en la parábola.
Esos subrayados a colores,
y lo que nos cuenta de ti, la piel…
la hiedra que quema…
los rumiantes de sueños,
y el aguijón santísimo…
nuestra fidelidad,
hasta el pulso del trueno soleado…
.el ejercicio y valor, en las pequeñas cosas...
los retales,
y las voces cantarinas que nos atienden…
la fe y la gracia, del buen día.
Los matices del tacto, en la parábola.
Esos subrayados a colores,
y lo que nos cuenta de ti, la piel…