jorgeaa
Poeta recién llegado
En una playa lejana cerca del pacífico,
cuyo nombre no recuerdo,
fue donde te conocí.
Muy temprano despertaba,
y volaba en mi patineta,
en aquella ciudad parecida a Venecia;
sólo para verte pasar por el muelle.
De día, apreciaba como el sol
te empezaba a broncear;
cuando te veía,
juraba que te podía sonrojar,
mientras una ola me lanzaba fuertemente
al mar, cuando aprendía a surfear.
De noche, me colocaba junto a tu ventana,
para ver cuando cansada ibas a la cama,
y tú veías de reojo hacia la calle,
donde me encontraba yo y el frío valle.
Aquel verano que parecía eterno,
finalmente acabó.
Nunca te pude hablar y esta historia,
jamás la pude terminar.
El muelle se quemó,
la playa poco a poco pereció,
y a ti nunca te volví a ver,
pero lo recuerdo como si
hubiese sido ayer.
Jorge Aguilar Amado
cuyo nombre no recuerdo,
fue donde te conocí.
Muy temprano despertaba,
y volaba en mi patineta,
en aquella ciudad parecida a Venecia;
sólo para verte pasar por el muelle.
De día, apreciaba como el sol
te empezaba a broncear;
cuando te veía,
juraba que te podía sonrojar,
mientras una ola me lanzaba fuertemente
al mar, cuando aprendía a surfear.
De noche, me colocaba junto a tu ventana,
para ver cuando cansada ibas a la cama,
y tú veías de reojo hacia la calle,
donde me encontraba yo y el frío valle.
Aquel verano que parecía eterno,
finalmente acabó.
Nunca te pude hablar y esta historia,
jamás la pude terminar.
El muelle se quemó,
la playa poco a poco pereció,
y a ti nunca te volví a ver,
pero lo recuerdo como si
hubiese sido ayer.
Jorge Aguilar Amado
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