Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El gran señor del pozo
convendrá con el jefe principal
de las sábanas reales,
en acudir junto al honorabilísimo
señor de elevados principios
a la gala muy favorable,
organizada por el bien nacido
y muy excelentísimo cuidadoso
mayordomo ducal,
asistido por el todopoderoso
director de mareas y mesas,
junto al propietario
de las doce gabardinas,
que tendrá el magnífico apoyo,
del muy inconquistable
soñador de principios celestes.
“Quien no se consuela es porque no quiere,
y mal de muchos consuelo de tontos”
Hay quien dice descender por vía directa
y hasta llegar a Adán, del santísimo señor,
de la virgen maría madre de dios todopoderoso
creador de todo, todo, todo… ahí es na,
hasta de su propia muerte…
Otros simplemente se conforman
con venir del mono
aunque tengan después que pasar por lo
de Adán y su Edén.
Y por cierto, esos poetas
que alaban determinadas tradiciones
bailes y folclores, les quiero recordar
que hacen un flaco favor al compromiso
de la verdad y solidaridad humana,
no sólo con sus semejantes pares
sino también con el mundo animal
que embellece y da sentido
a lo artificioso de la mano del hombre.
Detrás de estas costumbres
se encuentran torturas
y salvajadas que son las delicias
de muchas personas sin conciencia;
y pese a que algunas lo denuncien
no hacen sino, con sus escritos,
alimentar la tradición
que conlleva esos actos instituidos
propios de la poca ética y moral
de una sociedad sin escrúpulos,
que sólo busca el contento
por asumir unos roles
que desmerecen su poesía,
por muy profesional o encantadora
que esta sea.
Mi perra se asusta con los petardos,
ella y muchos otros animales.
Es lógico pensar que el miedo
se apodera de estos
porque no es natural el despiporre
que proporcionan determinados festejos.
Prueba de ello es que el sonido
natural de una tormenta
como son los rayos y sus truenos
a mi perrita le son indiferentes.
A las grandes señoras que poetisas
nos escriben alegres sonsonetes,
quiero decirles: más grandes zoquetes
se casaron con barbas que remisas,
soñaban con mover lo que nos metes
por el forro de tantas maría luisas,
que se fueron por ojo en los retretes
sus retratos escritos y sus misas.
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