manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Naciste de mi muerte un octubre,
un otoño que se vuelve nieve y frío,
que es de fuego y nieve,
y en sus hímenes de monasterio se abraza,
te fundaste cuando la vida me pedía que lloviera,
que me desplazara de una estrella a otra,
de una temporada a otra,
ahí en la estela que fundaba un nacimiento terminaste de crearte,
y crearme nuevo en consecuencia universal,
de tus ojos hablaste y mordía el anzuelo,
apresado en el vasto mar en que la ola rompía el silencio,
donde cualquier viajero pierde la brújula y se queda en espera,
en estado de confusión total,
y sin embargo te nombre como se nombra a la sangre,
te toque con ese incendio que perturbaba la atmósfera,
de tu calor, de tus lumbres altas, de tus cenizas esparcidas en el aire,
te nombro y llueves a raudales,
te nombro y llenas todo el vacío, el silencio,
pones estrellas en esa noche y pones flores en esa primavera,
te nombre y me nombre muerto,
me nombre insecto,
empezó mi transfusión carnal,
de repente sangraba de las manos,
salía tinta de mis dedos,
empezaron a caer aerolitos y golpear la tierra,
golpeaban el tiempo, confundiendo el espacio,
de repente subí a una estrella fugaz y no he regresado,
mi retorno inaudito,
viajo de mundo en mundo hasta encontrarlo,
no lo encontrare,
ahora soy un viajero.