SCyL
Poeta recién llegado
Algo va endureciéndose aquí dentro
una masa invisible crece
se solidifica y
quiere brotar
por mis fosas nasales
por mis ojos
por mi orifico rectal.
Cada vez puedo moverme menos
¿Se debe a que estoy enfermo?
pero ya tomé las pastillas
y no siento
ni la más leve mejoría
solo siento un vahído silencioso
en mis brazos pétreos
en mi garganta
en mi voz impertinente.
Algo va apoderándose de mí (lo sé)
no debe ser nada bueno
lo presiento
o por lo menos sospecho que es así,
todo tiene ese aire expansivo
ese sabor empalagoso
ese sonido prepotente
que me llena por dentro
y que dentro de poco
erosionará sin control
como flatulencias intestinales
como un volcán indócil.
En cualquier momento
voy a explosionar
a regurgitar la vida
a permanecer caído
y cuando esto pase
habré de recordar mi infancia
sobre una cama sin almohadas
tendido boca arriba
mirando al techo
y sintiendo
esta misma nausea milenaria
prehistórica
anodina
que había olvidado.
No me importa morir
siempre que no se trate de una muerte vulgar
esta (por desgracia) es una muerte vulgar,
morir desde dentro
no es morir,
no quiero morir así
no otra vez
quiero morir desde fuera
asesinado con pasión
lapidado por una multitud
o devorado por el mar.
Ahora ya no tengo dudas
algo va petrificándome los dedos mismos
el abdomen
algún órgano del tórax
que no sé como se llama
el alveolo derecho
la sangre misma,
no hay dolor,
solo impotencia
pero hay desesperación
entonces sí hay dolor
un dolor de extraña tristeza
como la de mi infancia
solitaria
enfermiza
y vulgar.
No estoy enfermo,
eso me lo ha dicho la boticaria
(al médico no voy porque los odio)
pero tampoco atina a un diagnóstico certero,
le digo que me siento
como un empaque vacío
en el que algo crece
y arrincona mis órganos
y me paraliza y embota,
un crecimiento de aire inquietante
de muerte incierta, granular
pero ella parece no entender
solo me receta
las mismas pastillas
que en nada me alivian
y me mira
como si mirara a un río muerto.
Voy a casa
resignado
y muero por dentro
echado boca arriba
sobre un cama sin almohadas
y estallo en mil pedazos
en diez mil pedazos
esparcidos, chamuscados
descoloridos
en una habitación que no es la mía
que nunca la fue
y nunca la será
recordando
mis recuerdos estropeados
y reconociendo
cuan poco he amado.
PS.: Cualquier comentario, crítica, insulto, mentada de madre o demás injurias acerca de lo publicado, así como la remotísima posibilidad de encontrarse interesados en leer diversos escritos tan infames como este, remito al lector o lectora a http://sorboscolillasyletras.blogspot.com/
una masa invisible crece
se solidifica y
quiere brotar
por mis fosas nasales
por mis ojos
por mi orifico rectal.
Cada vez puedo moverme menos
¿Se debe a que estoy enfermo?
pero ya tomé las pastillas
y no siento
ni la más leve mejoría
solo siento un vahído silencioso
en mis brazos pétreos
en mi garganta
en mi voz impertinente.
Algo va apoderándose de mí (lo sé)
no debe ser nada bueno
lo presiento
o por lo menos sospecho que es así,
todo tiene ese aire expansivo
ese sabor empalagoso
ese sonido prepotente
que me llena por dentro
y que dentro de poco
erosionará sin control
como flatulencias intestinales
como un volcán indócil.
En cualquier momento
voy a explosionar
a regurgitar la vida
a permanecer caído
y cuando esto pase
habré de recordar mi infancia
sobre una cama sin almohadas
tendido boca arriba
mirando al techo
y sintiendo
esta misma nausea milenaria
prehistórica
anodina
que había olvidado.
No me importa morir
siempre que no se trate de una muerte vulgar
esta (por desgracia) es una muerte vulgar,
morir desde dentro
no es morir,
no quiero morir así
no otra vez
quiero morir desde fuera
asesinado con pasión
lapidado por una multitud
o devorado por el mar.
Ahora ya no tengo dudas
algo va petrificándome los dedos mismos
el abdomen
algún órgano del tórax
que no sé como se llama
el alveolo derecho
la sangre misma,
no hay dolor,
solo impotencia
pero hay desesperación
entonces sí hay dolor
un dolor de extraña tristeza
como la de mi infancia
solitaria
enfermiza
y vulgar.
No estoy enfermo,
eso me lo ha dicho la boticaria
(al médico no voy porque los odio)
pero tampoco atina a un diagnóstico certero,
le digo que me siento
como un empaque vacío
en el que algo crece
y arrincona mis órganos
y me paraliza y embota,
un crecimiento de aire inquietante
de muerte incierta, granular
pero ella parece no entender
solo me receta
las mismas pastillas
que en nada me alivian
y me mira
como si mirara a un río muerto.
Voy a casa
resignado
y muero por dentro
echado boca arriba
sobre un cama sin almohadas
y estallo en mil pedazos
en diez mil pedazos
esparcidos, chamuscados
descoloridos
en una habitación que no es la mía
que nunca la fue
y nunca la será
recordando
mis recuerdos estropeados
y reconociendo
cuan poco he amado.
PS.: Cualquier comentario, crítica, insulto, mentada de madre o demás injurias acerca de lo publicado, así como la remotísima posibilidad de encontrarse interesados en leer diversos escritos tan infames como este, remito al lector o lectora a http://sorboscolillasyletras.blogspot.com/