jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuando desperté en la mañana
me encontré a una desconocida durmiendo junto a mí
el hecho me pareció inusitado
puesto que la noche antes me había metido sobrio a la cama
-sólo había tomado una cerveza y un pedazo de pizza-
me levanté con cuidado para no despertarla
entré al baño y me miré al espejo
comprobé que seguía siendo yo mismo, jose villa
cagué y me cepillé los dientes
pensé en la desconocida que dormía en el cuarto
a lo mejor era una extraterrestre con aspecto humano
enviada a la tierra para investigar nuestra forma de vida
a lo mejor era una drogadicta desorientada
y había buscado refugio en mi cuarto durante la noche
regresé al cuarto para vestirme
la mujer ya había despertado
estaba sentada en la cama, recargada en la pared
cuando me vio dijo "bueños días, cariño"
rondaba los cuarenta y tantos
su cara me hizo pensar en un rottweiler
decidí seguirle el juego y le dije buenos días
ella salió entonces de la cama
al ver su cuerpo desnudo sentí un principio de náuseas
pasó a mi lado y se metió al baño
saqué algo de ropa del armario y me vestí
se me estaba haciendo tarde para salir al trabajo
fui a la cocina y puse agua a calentar en la estufa
me pregunté si el rottweiler tomaría café
mientras me tomaba una taza apareció en la cocina
ahora se cubría con una bata
"¿quieres que te prepare unos huevos?"
le dije que se me hacía tarde
que apenas me daba tiempo de alcanzar el camión
"recuerda que prometiste llevarme a cenar esta noche"
yo, por supuesto, no recordaba ni puta madre
sin embargo le dije que llegaría temprano
me puse en pie y me apuré el resto del café
la mujer se acercó y me dio un mordisco en la mejilla
en plan afectuoso, desde luego
como sea, sentí un escalofrío recorrerme la espina dorsal
murmuré alguna cosa y caminé hacia la puerta
en la calle aceleré el paso para no perder el camión
el cielo tenía un hermoso color azul
cuando alcancé la parada, el camión ya estaba allí
subí, pagué y me fui a sentar al fondo
nos pusimos en marcha poco después
mientras rodábamos por las calles abrí mi cartera
saqué el libro y eché un vistazo al título
guía práctica para olvidar en 10 sencillos pasos
los putos errores que has cometido a lo largo de tu vida
lo abrí y me dispuse a leer el último capítulo
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::mejor sola que mal acompañada