Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Que no me falte la memoria,
que el silencio rompa este grito
has dejado tan marcada mi historia
que mi alma ha despedido al olvido.
Si caminé contigo tantos senderos,
y dimos juntos tantos pasos
la nostalgia me lee una lista de recuerdos
y la paciencia se ha roto en mil pedazos.
El calor arrullador de aquel abrazo,
la dulzura penetrante de tus besos
son indelebles marcas de un pasado
que se pinta con desesperanza sin regreso.
Tu mirada que hipnotiza mi mirada,
tus encantos que hechizan mi semblante
y las caricias mágicas de hada
que como pinceladas hacían una obra de arte.
Tu voz en al ataúd de los momentos,
la melodía imborrable en mi oído
y aquel cofre ahora lleno de cimientos
que como polvo al suelo han caído.
Tuyo fui y mía eras,
sin saber adónde vamos
yo me fui y el viento corroboró que te fueras
con el alma y el corazón en las manos.
El amor conocí con tu entrega
tranquilo y arregostado a tu belleza,
se fue el cariño y el destino nos segrega,
germinaron las dudas, se secó la certeza.
Y se partió el camino que estaba unido,
de repente la llama fue apagada;
el silencio siguió siendo desmedido
y se perdió para siempre la princesa que dejé olvidada.
que el silencio rompa este grito
has dejado tan marcada mi historia
que mi alma ha despedido al olvido.
Si caminé contigo tantos senderos,
y dimos juntos tantos pasos
la nostalgia me lee una lista de recuerdos
y la paciencia se ha roto en mil pedazos.
El calor arrullador de aquel abrazo,
la dulzura penetrante de tus besos
son indelebles marcas de un pasado
que se pinta con desesperanza sin regreso.
Tu mirada que hipnotiza mi mirada,
tus encantos que hechizan mi semblante
y las caricias mágicas de hada
que como pinceladas hacían una obra de arte.
Tu voz en al ataúd de los momentos,
la melodía imborrable en mi oído
y aquel cofre ahora lleno de cimientos
que como polvo al suelo han caído.
Tuyo fui y mía eras,
sin saber adónde vamos
yo me fui y el viento corroboró que te fueras
con el alma y el corazón en las manos.
El amor conocí con tu entrega
tranquilo y arregostado a tu belleza,
se fue el cariño y el destino nos segrega,
germinaron las dudas, se secó la certeza.
Y se partió el camino que estaba unido,
de repente la llama fue apagada;
el silencio siguió siendo desmedido
y se perdió para siempre la princesa que dejé olvidada.