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La propuesta

penabad57

Poeta veterano en el portal
Inclina la hoz que saje mi desaliento.

Dóname una sonrisa que encienda la nieve,
un rompeolas sin mar
con grietas en mi nombre.

Simula el color del rubí en la metáfora,
la garganta reseca en el manantial del güisqui,
el neón en mi boca de gruta inmóvil.

Descubre la cicatriz del monje tras el parche del corsario,
la insignia del alguacil en los lunes del jubilado,
en los tobillos del atleta las simas donde los sapos de oro, viven.

Enséñame los dientes de cristal del chimpancé,
de amarillo la córnea vítrea que temo,
el alud de unos labios sin selva,
de ceniza mi piel cuarteada por el frío.

Si todo eso me propones, yo aprenderé a quererte.
 
Última edición:
el alud de unos labios sin selva,
Entresaco este verso que me parece un epítome de la excelencia de tu poema. Una nómina de entregas que el amante solicita a su amada/ante para corresponder a su amor. Naturalmente esas ofrendas se encuentran en el difícil mundo de la irrealidad, lo que trastoca un simple poema de amor en otro sublimado al mundo de lo irreal, un cambio cósmico como cósmico es el verdadero amor, genesíaco de universos. Excelente, querido amigo. Un abrazo,
miguel
 
Entresaco este verso que me parece un epítome de la excelencia de tu poema. Una nómina de entregas que el amante solicita a su amada/ante para corresponder a su amor. Naturalmente esas ofrendas se encuentran en el difícil mundo de la irrealidad, lo que trastoca un simple poema de amor en otro sublimado al mundo de lo irreal, un cambio cósmico como cósmico es el verdadero amor, genesíaco de universos. Excelente, querido amigo. Un abrazo,
miguel
Gracias, Miguel, por la lectura y el generoso comentario. Un abrazo.
 
Inclina la hoz que saje mi desaliento.

Dóname una sonrisa que encienda la nieve,
un rompeolas sin mar
con grietas en mi nombre.

Simula el color del rubí en la metáfora,
la garganta reseca en el manantial del güisqui,
el neón en mi boca de gruta inmóvil.

Descubre la cicatriz del monje tras el parche del corsario,
la insignia del alguacil en los lunes del jubilado,
en los tobillos del atleta las simas donde los sapos de oro, viven.

Enséñame los dientes de cristal del chimpancé,
de amarillo la córnea vítrea que temo,
el alud de unos labios sin selva,
de ceniza mi piel cuarteada por el frío.

Si todo eso me propones, yo aprenderé a quererte.

Intentar no conflundirse en ese aprendizaje que viaja desde la irrealidad
conformandandola y dirigiendola a un correspondido y ofrendado amor.
se mezclan pues los sentimientos en esa necedad para comprender el
verdadero amor. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 

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