La proximidad del amor y su lejanÍa

daniel_0959

Poeta recién llegado
La noche silenciosa se aproxima
y mi cuerpo tiritante de frío
esconde sus deseos bajo el manto de la indecisión.

Desgarro las tentaciones,
escondo el triste impedimento que me ata
al pasado, un triste canto que el universo no oye,
desaparezco de este instante y me acomodo
muevamente, en un aletargado vuelo sin rumbo.

La noche silenciosa se aproxima
y tú, fantasma de mi eterno presente,
con tibios susurros a mi oído
me arrojas a un frío decidor.

Me voy,
me dejo arrastrar
y vuelvo con alas de palabras
hasta el mismo centro de tu cuerpo
regreso al final de los tiempos
al principio del todo y de la nada
a mi propio inicio e incluso a mi final
pero tú, inerte aprendiz de poeta,
descorazonada princesa que apareces en mis sueños,
me tocas, me besas y desnuda
me haces prometer nunca más tocarte.

Y es que la noche se vuelve silencio,
cuando mi cuerpo y sus ganas
mi alma y mi triste volar sin alas
cantan desesperadamente a la proximidad del amor
y su lejanía.

Y es que la noche se vuelve silencio,
cuando los cánticos grises de tus labios
me seducen, nuevamente, a llorar
y esta vez...para siempre.
 
Última edición:
¡Que versos! cautivan tus estrofas, crean imágenes y el título encierra la esencia de tu versar.
 
gracias a uds. por darse un espacio para no solo leer, sino además -amablemente- dejarme un comentario alentador. Saludos poetas, nos vemos pronto entre más letras.
 
La noche silenciosa se aproxima
y mi cuerpo tiritante de frío
esconde sus deseos bajo el manto de la indecisión.

Desgarro las tentaciones,
escondo el triste impedimento que me ata
al pasado, un triste canto que el universo no oye,
desaparezco de este instante y me acomodo
muevamente, en un aletargado vuelo sin rumbo.

La noche silenciosa se aproxima
y tú, fantasma de mi eterno presente,
con tibios susurros a mi oído
me arrojas a un frío decidor.

Me voy,
me dejo arrastrar
y vuelvo con alas de palabras
hasta el mismo centro de tu cuerpo
regreso al final de los tiempos
al principio del todo y de la nada
a mi propio inicio e incluso a mi final
pero tú, inerte aprendiz de poeta,
descorazonada princesa que apareces en mis sueños,
me tocas, me besas y desnuda
me haces prometer nunca más tocarte.

Y es que la noche se vuelve silencio,
cuando mi cuerpo y sus ganas
mi alma y mi triste volar sin alas
cantan desesperadamente a la proximidad del amor
y su lejanía.

Y es que la noche se vuelve silencio,
cuando los cánticos grises de tus labios
me seducen, nuevamente, a llorar
y esta vez...para siempre.


Indecisión amorosa
que atrae y repulsa
al mismo tiempo,
da calma y desespera.
 

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