Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La Puta
El día despuntaba, el sol queriendo ya asomar, vestía el cielo de horizonte color rojo anaranjado. Amanecía. No sé si por el frío o por la necesidad de mear, me estremecí, hice un alto en el camino, y como vulgar peregrino, en la cuneta procedí. No tenía mucha prisa, observaba el lugar, los matojos cobraron vida, gritos donde yo intentaba desahogar.
-Será cerdo el muy ladino, ¡apunta para otro lugar!, que aunque calentito, no me gusta andar mojá.
-Perdone señora, no la había visto, ¡que no por listo, seré adivino ahora! ¡Venga!, deme la mano.
-¿Qué mano? Lo que debe hacer es taparse, de tenerlo al aire tanto rato, y no debe enojarse, estoy que tirito, lo que antes debió ser rabo, ahora es sólo rabito.
-Me deja sonrojado, chiquito por arrugado, debe ser el frío, le aseguro que lo mío, es derecho y de juzgado.
-De juzgado no sé, y lo derecho, está por ver, amores son hechos, ¡ayúdeme!
-Pero ¿quién es usted?
-Soy Puta.
-Eso ya lo sé.
-Al que madruga Dios le ayuda, es lo único que debe saber.
-No merezco tanto señora, soy ateo, por ahora.
-¡Santo Dios!, ¿pero qué se cree?, fue usted quién madrugó, no yo que madrugué.
-Pero vamos a ver, ¡aclarémonos!, ¿es usted Puta y yo soy Dios según usted?
-Aclarada estoy, aunque sigo sin ver, por la lluvia que llovió, y por su desfachatez.
-Estamos salvados, ¡la Guardia civil!
¿Qué pasa aquí?
-Verá usted agente, la señora es Puta y yo soy Dios.
-Ah ya, pues si esputa..., ¡coño, dele un pañuelo!
En cuanto a lo suyo, no tiene arreglo. Sople aquí.
-Pero
-¡Que ponga aquí el morro buen mozo!
-Me lo temía, dormirá en el calabozo.
-¡La Puta agente!
-Eso, se lo voy a tener en cuenta.
-No, no, agente,¡que se va!, que la Puta se fue.
-Pero... ¿de qué puta está hablando, si se puede saber?
Menuda semana de alcoholes, entre borrachos, putas y dioses...
¡Ver para creer!
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