Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella estuvo en mis momentos amargos,
yo la consolé y abrigué sus penas,
sana fue mi amistad y el mensaje de mis manos,
pero ella fue indiferente a las palabras serenas.
Hoy, nada puedo decirle;
se agotó el ápice de mis letras,
sólo escucho un murmullo en su recuerdo tangible,
y un palpitar de amor que resuena
Intento llenar otra vez el tintero,
con alguna tinta que le ilumine el cielo,
mas la veo alejada, sin decirme: -te quiero.-
Buscaré en mi rincón de poemas
la flor de la esperanza,
si la que no escribe estuviera,
cambiaría esta tristeza en danza.
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