EL IMIAMENSE
Poeta
La raja de su falda
Un flequillo recto de rubias mechas,
pendientes de oro y brackets de plata,
no se hace pie, en sus hondos hoyuelos,
pa' dirigirlo todo, fue candidata.
Palabra de honor que tapa, algún canalillo,
ojos qué cuando se cierran, se va la luz,
lunar barroco de algún Murillo,
de admiradores...ya se fundó su club.
Una cintura que es talla treinta y ocho,
con movimientos nunca repetidos,
la raja de la falda, un bello descuido,
del periodo de paz,... más belicoso.
El ombligo es para beber a sorbos,
sudores de gimnasios y otras contiendas,
las piernas que simulan, escalas de cuerdas,
pa' subir a cobrar ese premio gordo.
Unos pies lampiños, para un imberbe,
nalgas, un bloque de mármoles.. de Carrara,
la sonrisa ..un cuadro pa' que se observe,
su esbelta sombra en forma, de una guitarra.
Yo sí quiero volver a ese lugar,
a donde un día creo, fui muy feliz,
ya no puedo enjugar las lágrimas,
que afloran desde que la perdí.
La belleza de ella, no iba por dentro,
ni el mejor perfume, vino en frasco chiquito,
vivo la vida añorando un reencuentro,
fui despedido y espero mi finiquito.
El Imiamense
Copyright 2024
Un flequillo recto de rubias mechas,
pendientes de oro y brackets de plata,
no se hace pie, en sus hondos hoyuelos,
pa' dirigirlo todo, fue candidata.
Palabra de honor que tapa, algún canalillo,
ojos qué cuando se cierran, se va la luz,
lunar barroco de algún Murillo,
de admiradores...ya se fundó su club.
Una cintura que es talla treinta y ocho,
con movimientos nunca repetidos,
la raja de la falda, un bello descuido,
del periodo de paz,... más belicoso.
El ombligo es para beber a sorbos,
sudores de gimnasios y otras contiendas,
las piernas que simulan, escalas de cuerdas,
pa' subir a cobrar ese premio gordo.
Unos pies lampiños, para un imberbe,
nalgas, un bloque de mármoles.. de Carrara,
la sonrisa ..un cuadro pa' que se observe,
su esbelta sombra en forma, de una guitarra.
Yo sí quiero volver a ese lugar,
a donde un día creo, fui muy feliz,
ya no puedo enjugar las lágrimas,
que afloran desde que la perdí.
La belleza de ella, no iba por dentro,
ni el mejor perfume, vino en frasco chiquito,
vivo la vida añorando un reencuentro,
fui despedido y espero mi finiquito.
El Imiamense
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