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En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
Sentidos versos amigo, la melancolía llena tus letras pero con un final que me ha llenado, aplaudo tu inspiración, ha sido un placer leerlo, no te puedo dejar luz verde pero estrellas si amigo, abrazos.En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
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