Navas Postre
Poeta recién llegado
Pasa sus días en el calor
sudando y quemándose
arrodillado en el barro
con sus manos dolorosas
cubiertas de lodo y sangre
Así se cuida el viejito a su jardín de flores
diligentemente labrando
su parcela de tierra
Nunca entendía el arte
de la jardinería
Me parecía algo infantil
en vano
inocuo, superfluo
Sinceramente creía
que el viejito
no encantaba su trabajo
Parecía cansado
harto de su realidad
Y su jardín
un capricho de la vida
algo mas de encargarse
Un día yo pregunté al viejito
por qué gastaba sus días arrodillado así
Me miró con ojos brillantes
y proclamó
“porque merece flores”
sudando y quemándose
arrodillado en el barro
con sus manos dolorosas
cubiertas de lodo y sangre
Así se cuida el viejito a su jardín de flores
diligentemente labrando
su parcela de tierra
Nunca entendía el arte
de la jardinería
Me parecía algo infantil
en vano
inocuo, superfluo
Sinceramente creía
que el viejito
no encantaba su trabajo
Parecía cansado
harto de su realidad
Y su jardín
un capricho de la vida
algo mas de encargarse
Un día yo pregunté al viejito
por qué gastaba sus días arrodillado así
Me miró con ojos brillantes
y proclamó
“porque merece flores”