BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llegan, como a través de
falsas vidrieras, sonidos, destellos,
fórmulas insomnes de tu porción de voz
imitando su sonido despuntado
en el eco del polvo tan humano,
y tan sacrílego.
He abierto las ventanas, de par
en par, y hallé tanta herrumbre
desde entonces, qué pulsé inconsciente,
las vibraciones muertas de los alfeizares.
He vislumbrado palomas degolladas,
opuestas a mis impulso adolescente.
Y sombras enérgicas que amenazaban
ruinas, escombros, vertederos.
Pero también, entre la complejidad
del llanto que acumulan las nubes,
vi, titubeando, flores en el oleaje.
Fusiles de asombro, persianas cerradas,
luminosas a base de destrozos; chimeneas
calientes, pozos de sensibilidades estrelladas,
como ratas, al fondo.
Y una enorme ciudad vomitando
carne apelmazada, indistinguible.
Orejas y lóbulos, besos y labios,
cuerpos aturdidos bajo los atuendos
que portan.
Hendida la flecha, recorre el túnel,
la razón, ese imperio de monstruos
y cartílagos-.
©
falsas vidrieras, sonidos, destellos,
fórmulas insomnes de tu porción de voz
imitando su sonido despuntado
en el eco del polvo tan humano,
y tan sacrílego.
He abierto las ventanas, de par
en par, y hallé tanta herrumbre
desde entonces, qué pulsé inconsciente,
las vibraciones muertas de los alfeizares.
He vislumbrado palomas degolladas,
opuestas a mis impulso adolescente.
Y sombras enérgicas que amenazaban
ruinas, escombros, vertederos.
Pero también, entre la complejidad
del llanto que acumulan las nubes,
vi, titubeando, flores en el oleaje.
Fusiles de asombro, persianas cerradas,
luminosas a base de destrozos; chimeneas
calientes, pozos de sensibilidades estrelladas,
como ratas, al fondo.
Y una enorme ciudad vomitando
carne apelmazada, indistinguible.
Orejas y lóbulos, besos y labios,
cuerpos aturdidos bajo los atuendos
que portan.
Hendida la flecha, recorre el túnel,
la razón, ese imperio de monstruos
y cartílagos-.
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