Dago
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Autoría Dago
Nadie se da cuenta de los niños sin rostro
Esos que no quieren ver en ninguna parte
Ni aun sus madres les dieron su calostro
Debiendo vivir en la luna o en Marte
Esos que no quieren ver en ninguna parte
Ni aun sus madres les dieron su calostro
Debiendo vivir en la luna o en Marte
Los miran de frente día a día en las esquinas
Los tocan en parques, avenidas y jirones,
Pero como si estuvieran tras de bambalinas
Espectan inertes, cual viles mirones.
Los tocan en parques, avenidas y jirones,
Pero como si estuvieran tras de bambalinas
Espectan inertes, cual viles mirones.
No tienen rostros pero lloran sus amarguras
Inventando ojos, que inventan lagrimas.
Solo unas torcidas muecas llenan sus figuras
Que luchan constantes, con sables y esgrimas.
Imaginarias armas, para reales enemigos.
Inventando ojos, que inventan lagrimas.
Solo unas torcidas muecas llenan sus figuras
Que luchan constantes, con sables y esgrimas.
Imaginarias armas, para reales enemigos.
No tienen rostros pero gritan sus impotencias
Inventando bocas, que inventan palabras.
Son como personitas llenas de sentencias
Sentencias perpetuas por sus malas obras
Dadas por los jueces, que también son fiscales.
Inventando bocas, que inventan palabras.
Son como personitas llenas de sentencias
Sentencias perpetuas por sus malas obras
Dadas por los jueces, que también son fiscales.
Los niños sin rostro, son los que mendigan,
Son los que se venden, por unas caricias,
Que nadie les dio desde que nacieron.
Los que en cada esquina nadie quiere ver.
Son los que se venden, por unas caricias,
Que nadie les dio desde que nacieron.
Los que en cada esquina nadie quiere ver.
Y el que un simple espejo
siempre mostrara.
Autoría Dago
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