viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me ha adelgazado el corazón
debido a una dieta pobre
en besos y abrazos.
Quiero darme un festín
en tu carne generosa
y tus labios a la brasa.
Regándolo sin reserva de sexo
en el gran restaurante
de nuestro idilio.
Estoy cansado
de la escasez cochambrosa
a la que el mundo light nos arrastra.
No aporta la energía
que quiero aportarte.
Y sus vitaminas
no son minas ni vitales.
Voy a prepararte despacio
rozándote a fuego lento
como una pluma traviesa.
Y un pétalo recorrerá tu piel
mimando cada deseo escondido
que seas capaz de liberar.
Para que tus suspiros
se vuelvan sufflés delicados,
y te conviertas en musse de musas.
Para que siempre te recuerde
mi paladar desmemoriado
inmerso en una cocina de amor.
Es tan voraz mi hambre de ti,
que morirán de vergüenza
nuestros modales
sobre esta mesa decorada.
No habrá sobras que retirar
ni platos que llevar al fregadero.
Y las servilletas restarán escritas,
pringadas de alma,
colgadas por doquier
en nuestras paredes arteriales.
debido a una dieta pobre
en besos y abrazos.
Quiero darme un festín
en tu carne generosa
y tus labios a la brasa.
Regándolo sin reserva de sexo
en el gran restaurante
de nuestro idilio.
Estoy cansado
de la escasez cochambrosa
a la que el mundo light nos arrastra.
No aporta la energía
que quiero aportarte.
Y sus vitaminas
no son minas ni vitales.
Voy a prepararte despacio
rozándote a fuego lento
como una pluma traviesa.
Y un pétalo recorrerá tu piel
mimando cada deseo escondido
que seas capaz de liberar.
Para que tus suspiros
se vuelvan sufflés delicados,
y te conviertas en musse de musas.
Para que siempre te recuerde
mi paladar desmemoriado
inmerso en una cocina de amor.
Es tan voraz mi hambre de ti,
que morirán de vergüenza
nuestros modales
sobre esta mesa decorada.
No habrá sobras que retirar
ni platos que llevar al fregadero.
Y las servilletas restarán escritas,
pringadas de alma,
colgadas por doquier
en nuestras paredes arteriales.