kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA RECONQUISTA
Me atraviesa un temblor, una luz franca,
que ilumina el telón de mi existencia
con el ardor de una vidriera blanca.
Y me llegan los versos de la ausencia
que vierten las ventanas de Pessoa
sobre el gris empedrado de mi herencia.
Y en la paz de este mar azul se aproa
el navío del llanto allá en mis pasos
mientras se apaga el cielo de Lisboa.
¡Cómo relucen los recuerdos rasos
bajo la sal divina de estas gotas!:
a veces amanece en los ocasos.
Mis perlas —tan cercanas y remotas—
declaman en la noche de mi hospicio
y zurcen con su luz mis alas rotas.
Mi yo germano, árabe y fenicio,
mi viejo pescador, mi alma fadista,
mi astrolabio sin astro, mi artificio.
Y entre todos invocan al artista
que logra con el ritmo de su asombro
que reconquiste el ser y me desvista.
Y me abrazo a mi vértigo y me nombro,
y de mi nombre surge el infinito
que brilla en el futuro de mi escombro.
Es la primera vez que me permito
acariciar las flores de mi herida;
y se derrama el cielo… despacito
Y aquí estoy, dando gracias a la vida,
aprendiendo de nuevo a ser estrella,
aprendiendo a no darla por perdida…,
que la vida, a pesar de todo, es bella.
Kalkbadan
Madrid, 21 de febrero de 2025
Me atraviesa un temblor, una luz franca,
que ilumina el telón de mi existencia
con el ardor de una vidriera blanca.
Y me llegan los versos de la ausencia
que vierten las ventanas de Pessoa
sobre el gris empedrado de mi herencia.
Y en la paz de este mar azul se aproa
el navío del llanto allá en mis pasos
mientras se apaga el cielo de Lisboa.
¡Cómo relucen los recuerdos rasos
bajo la sal divina de estas gotas!:
a veces amanece en los ocasos.
Mis perlas —tan cercanas y remotas—
declaman en la noche de mi hospicio
y zurcen con su luz mis alas rotas.
Mi yo germano, árabe y fenicio,
mi viejo pescador, mi alma fadista,
mi astrolabio sin astro, mi artificio.
Y entre todos invocan al artista
que logra con el ritmo de su asombro
que reconquiste el ser y me desvista.
Y me abrazo a mi vértigo y me nombro,
y de mi nombre surge el infinito
que brilla en el futuro de mi escombro.
Es la primera vez que me permito
acariciar las flores de mi herida;
y se derrama el cielo… despacito
Y aquí estoy, dando gracias a la vida,
aprendiendo de nuevo a ser estrella,
aprendiendo a no darla por perdida…,
que la vida, a pesar de todo, es bella.
Kalkbadan
Madrid, 21 de febrero de 2025
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