La reencarnación de los ojos de la muerte de placer.

sergio Bermúdez

Poeta que considera el portal su segunda casa

pj122ardiente.png


La reencarnación de los ojos de la muerte de placer

allí había rasgos de luz

temblores en los pálpitos de sangre erótica

y nombres de pupilas con la noche posando en las alas de las luciérnagas,

se posa la noche en las velas

se adueña el tiempo eterno

se agolpa la luz en brisas

se adueña el beso en el paladar del alba

susurra la muerte al día

se arroja la noche al amanecer

el origen de la letra habla

se canta la palabra a la llamada

se hierve el susurro al espíritu

se acuesta el beso en la muerte

se adhiere la lágrima viva

se inclina el sol a la luna

se hace el tiempo en la noche

se cuece el beso posando en la desnudez del vientre del alba

allí se asoman las estrellas

se anochece el cuerpo

en el rebosar de sangre derramada en la curva de los labios

se sumerge la noche en las estrellas

habla el fuego inspirado

en lo más alto de una ola de lava

que arde en mi cuerpo

se sumergen las letras en mi alma

y grito de placer

me muero en la fiebre de mis pupilas

y ahí cantando en el éxtasis de mi oxigeno

hablo en forma angelical

y abro mis ojos sumergido desde la piel de la luna colisionado con un beso de pincel

y ahí agarró a mi piel

desgarro mi espíritu

le doy un beso

y lo vuelco en mis cicatrices

y enciendo al beso morado

alucino con el placer

la sangre me sale de mi boca cuando beso a la chica de mis labios

y me adentro en el perfume de su olor

agarro su cuello y extraigo el aroma de su sangre

nos besamos desnudos

y respiramos nuestra lagrimas vírgenes

y nos las bebemos

vamos acrecentando el origen de Cupido

pero un Cupido en la que su flecha es su boca

y nos lanzamos nuestras lenguas entre una tormenta de crujientes besos

después nos curvamos

nos besamos

volamos

nos caemos

nos fundimos

nos acostamos día y noche

nos agarramos del cuello

nos silenciamos la boca

nos inyectamos adicción

nos enredamos

crujimos nuestros huesos

hasta rompernos de placer

nos besamos como lobos

aullamos como fieras

cabalgamos en un orgasmo

nos pulimos como la cera

nos abrasamos con nuestros deseos

nos agarramos de los pechos

nos calentamos con besos carnívoros

nos removemos entre el néctar de nuestro placer

nos deseamos morir

conociendo que perforamos el placer de nuestra sensibilidad

y nos agarramos de los ojos besándonos

enmascaramos a la luz del vientre de nuestra alma

y ahí encendidos entre el beso de la luz del deseo

nos lanzamos hacia el mundo desde el nuestro

cerramos los ojos

abrimos el corazón

respiramos desnudos

y nos agarramos

hasta que caemos

y morimos hincándonos los labios en nuestro corazón.


 
pj122ardiente.png


La reencarnación de los ojos de la muerte de placer

allí había rasgos de luz

temblores en los pálpitos de sangre erótica

y nombres de pupilas con la noche posando en las alas de las luciérnagas,

se posa la noche en las velas

se adueña el tiempo eterno

se agolpa la luz en brisas

se adueña el beso en el paladar del alba

susurra la muerte al día

se arroja la noche al amanecer

el origen de la letra habla

se canta la palabra a la llamada

se hierve el susurro al espíritu

se acuesta el beso en la muerte

se adhiere la lágrima viva

se inclina el sol a la luna

se hace el tiempo en la noche

se cuece el beso posando en la desnudez del vientre del alba

allí se asoman las estrellas

se anochece el cuerpo

en el rebosar de sangre derramada en la curva de los labios

se sumerge la noche en las estrellas

habla el fuego inspirado

en lo más alto de una ola de lava

que arde en mi cuerpo

se sumergen las letras en mi alma

y grito de placer

me muero en la fiebre de mis pupilas

y ahí cantando en el éxtasis de mi oxigeno

hablo en forma angelical

y abro mis ojos sumergido desde la piel de la luna colisionado con un beso de pincel

y ahí agarró a mi piel

desgarro mi espíritu

le doy un beso

y lo vuelco en mis cicatrices

y enciendo al beso morado

alucino con el placer

la sangre me sale de mi boca cuando beso a la chica de mis labios

y me adentro en el perfume de su olor

agarro su cuello y extraigo el aroma de su sangre

nos besamos desnudos

y respiramos nuestra lagrimas vírgenes

y nos las bebemos

vamos acrecentando el origen de Cupido

pero un Cupido en la que su flecha es su boca

y nos lanzamos nuestras lenguas entre una tormenta de crujientes besos

después nos curvamos

nos besamos

volamos

nos caemos

nos fundimos

nos acostamos día y noche

nos agarramos del cuello

nos silenciamos la boca

nos inyectamos adicción

nos enredamos

crujimos nuestros huesos

hasta rompernos de placer

nos besamos como lobos

aullamos como fieras

cabalgamos en un orgasmo

nos pulimos como la cera

nos abrasamos con nuestros deseos

nos agarramos de los pechos

nos calentamos con besos carnívoros

nos removemos entre el néctar de nuestro placer

nos deseamos morir

conociendo que perforamos el placer de nuestra sensibilidad

y nos agarramos de los ojos besándonos

enmascaramos a la luz del vientre de nuestra alma

y ahí encendidos entre el beso de la luz del deseo

nos lanzamos hacia el mundo desde el nuestro

cerramos los ojos

abrimos el corazón

respiramos desnudos

y nos agarramos

hasta que caemos

y morimos hincándonos los labios en nuestro corazón.


Me gustó este poema que dura una noche entera, casi desisto, pero resistí. Muy bueno amigo Sergio. Un abrazo. Paco.
 
Conozco tu manera de escribir, casi desisto, igual que Paco, pero no, me gusta cuando escribes estos poemas así un poco intensos, te quedan bien, y quien no desea estar reviviendo así un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba