sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ojos llegados en una mirada rosa
labios que tocan la fantasía de un beso tan rojo
como un quiero y puedo
llamas que despertó al fuego nuevo
nuevo es cielo entre tanto te quiero
ya oía que las pestañas eran color luna
ya se veía que de luz se componía
¿y si eran lágrimas subiendo a tu boca?
¿eran las noches entrando con gloria?
ya se sabía que el silbido era un sueño
y en tus ojitos la vista era hechizo
porque del tiempo
todo era sentimiento
y la amargura no era el lamento
todos decían que todo era hechizo
y tu sonrisa ya abría mis besos
con la dulzura
no había ni fuego
que matara
lo que de todo
se hacían los deseos
con limpios cristales
que no empañaban
las suertes encontradas
porque todos decían que el tiempo era hechizo
y los momentos soplaban unidos
ya me decía mi alma divina
que en cada frase no había misterios
solo estaba mi voz en tu boca
pues hasta mi vida se reencarno en una mirada
la cual me llamo
y me hizo nacer para encontrarme en tus versos
esos que me llevaron
a donde la muerte
es mi voz
enterrada en tu cuerpo
el cual es mi espíritu
y tus labios mi cuerpo
y esas son las luces
clavadas en el recuerdo
el cual amemos en un verso entero
para que así
se olvidaran los sufrimientos
pues de deseo a cielo
solo quiero quedarme
atrapado en tu tiempo
labios que tocan la fantasía de un beso tan rojo
como un quiero y puedo
llamas que despertó al fuego nuevo
nuevo es cielo entre tanto te quiero
ya oía que las pestañas eran color luna
ya se veía que de luz se componía
¿y si eran lágrimas subiendo a tu boca?
¿eran las noches entrando con gloria?
ya se sabía que el silbido era un sueño
y en tus ojitos la vista era hechizo
porque del tiempo
todo era sentimiento
y la amargura no era el lamento
todos decían que todo era hechizo
y tu sonrisa ya abría mis besos
con la dulzura
no había ni fuego
que matara
lo que de todo
se hacían los deseos
con limpios cristales
que no empañaban
las suertes encontradas
porque todos decían que el tiempo era hechizo
y los momentos soplaban unidos
ya me decía mi alma divina
que en cada frase no había misterios
solo estaba mi voz en tu boca
pues hasta mi vida se reencarno en una mirada
la cual me llamo
y me hizo nacer para encontrarme en tus versos
esos que me llevaron
a donde la muerte
es mi voz
enterrada en tu cuerpo
el cual es mi espíritu
y tus labios mi cuerpo
y esas son las luces
clavadas en el recuerdo
el cual amemos en un verso entero
para que así
se olvidaran los sufrimientos
pues de deseo a cielo
solo quiero quedarme
atrapado en tu tiempo