Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
LA RESPUESTA LLEGÓ
¿Qué necesitaba un hombre para conquistar tu corazón?
Sonríes
la respuesta llegó.
Tenía que ser generoso, honesto,
tan verdadero como la tierra que tus pies pisaban,
Decías; que no existía
Y un día cuando menos lo esperabas,
ante ti él se presentaba.
Vuelves a sonreír
Él no necesitó mirarte hasta tocarte el alma,
él no necesitó quemarte con la mirada,
sólo mostró su gran corazón, su sonrisa franca, su mirada honesta,
y cada palabra que de él nació,
era tan cierta como la luz del día,
era tan cierta como el sol.
No necesitabas de un ángel para entregarle tu corazón,
no necesitabas un hombre de fuego, que te quemara por dentro y despertara sólo pasión.
Sonríes
Él sólo tenía que mostrarte su gran corazón
y ya ves lo que sucedió,
él te conquistó
y en el centro de tu corazón su bandera izó.
¿Qué necesitaba un hombre para conquistar tu corazón?
Sonríes
la respuesta llegó.
Tenía que ser generoso, honesto,
tan verdadero como la tierra que tus pies pisaban,
Decías; que no existía
Y un día cuando menos lo esperabas,
ante ti él se presentaba.
Vuelves a sonreír
Él no necesitó mirarte hasta tocarte el alma,
él no necesitó quemarte con la mirada,
sólo mostró su gran corazón, su sonrisa franca, su mirada honesta,
y cada palabra que de él nació,
era tan cierta como la luz del día,
era tan cierta como el sol.
No necesitabas de un ángel para entregarle tu corazón,
no necesitabas un hombre de fuego, que te quemara por dentro y despertara sólo pasión.
Sonríes
Él sólo tenía que mostrarte su gran corazón
y ya ves lo que sucedió,
él te conquistó
y en el centro de tu corazón su bandera izó.