La respuesta

rafael tato

Poeta fiel al portal



Cuando del murmullo del viento

se escuchan las melodías
entrañables de tu juventud,
y de la luna plateada
se desprenden miradas
como las de tus ojos;
cuando del ocaso
tu recuerdo se ve venir
y mi pálido rostro
esboza el perfil de un sonrojo...
¿Qué podría decirle a la noche,
acaso, que ya no estoy solo?


Cuando se cansan las lágrimas,
en esta estación
interminable de la tristeza
y el cáncer de los años
en el espíritu se propaga,
cuando tu ausencia
ronda aún por mi ventana
con canciones inconclusas
de irreales pentagramas...
¿Qué podría decirle a la noche,
acaso, que seré feliz mañana?

Cuando el camino se acaba
y se esfuma en la niebla,
y de la montaña se desprende
el beso que aún extraño,
cuando no hay barco ni océano
y en mis sueños sólo tu huella...
¿Podría seguir viviendo,
acaso con el peso de tu engaño?

¿Podrá tu corazón latir,
con la dulce emotividad
del corazón humano?
¿O acaso, podrán
en tu porcelano cerebro
despertarse las dormidas células
y engendrar el resplandor de una idea
con la fuerza divina de un milagro?
¿Y de no ser así?
¿Crees tú silenciosa noche
que algún día podría yo ser feliz?

¡Oh noche, rompe tu silencio!
y hazme escuchar el criterio de tu conciencia;
no te apures aún en tu respuesta;
déjame caer en mi eterno sueño
y cuando ya no sea de este mundo,
contéstame:
¡No lo creo!

Tato Ospina
DRA
Colombia
 
Última edición:
Deseo que las respuestas sean positivas, mientras se respira hay por qués y esperanzas. Saludos, poeta.



Cuando del murmullo del viento

se escuchan las melodías
entrañables de tu juventud,
y de la luna plateada
se desprenden miradas
como las de tus ojos;
cuando del ocaso
tu recuerdo se ve venir
y mi pálido rostro
esboza el perfil de un sonrojo...
¿Qué podría decirle a la noche,
acaso, que ya no estoy solo?


Cuando se cansan las lágrimas,
en esta estación
interminable de la tristeza
y el cáncer de los años
en el espíritu se propaga,
cuando tu ausencia
ronda aún por mi ventana
con canciones inconclusas
de irreales pentagramas...
¿Qué podría decirle a la noche,
acaso, que seré feliz mañana?

Cuando el camino se acaba
y se esfuma en la niebla,
y de la montaña se desprende
el beso que aún extraño,
cuando no hay barco ni océano
y en mis sueños sólo tu huella...
¿Podría seguir viviendo,
acaso con el peso de tu engaño?

¿Podrá tu corazón latir,
con la dulce emotividad
del corazón humano?
¿O acaso, podrán
en tu porcelano cerebro
despertarse las dormidas células
y engendrar el resplandor de una idea
con la fuerza divina de un milagro?
¿Y de no ser así?
¿Crees tú silenciosa noche
que algún día podría yo ser feliz?

¡Oh noche, rompe tu silencio!
y hazme escuchar el criterio de tu conciencia;
no te apures aún en tu respuesta;
déjame caer en mi eterno sueño
y cuando ya no sea de este mundo,
contéstame:
¡No lo creo!

Tato Ospina
DRA
Colombia
 
Mucho tiempo que no te leía, muy hermoso tu poema,
incertidumbres que nos planteamos desde la soledad
y el desamor, ojalá la noche te de las respuestas. Te
dejo un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 

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