La risa donde se aclaran los abismos (a mi madre)

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"
Feliz día de la madre
Hoy en mi país se celebra este día



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En este mundo quieto es donde
comienza la ruta, donde solo
se escucha un palpitar lejano que
llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


Lejos está la multitud, la gente,
aquí solo las manos se agitan,
como buscando donde asirse
en la oscuridad que me rodea.


La tormenta cierra los postigos dorados,
solo queda la luz que me empuja, que palpita
en el aire, y acompaña mi travesía con una
música lánguida en el fondo, entonces
me entrego a mi destino renuente y extenuada.


Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
y allí quiero abandonarme , escapar del eco
ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


Con el color brillante de un amanecer,
que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
abandona sin correr los prados o nadar sobre
delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
en un breve instante me miro en sus ojos
que no brillan, y aunque uno se calla, surge
la risa donde se aclaran los abismos


Ana Mercedes Villalobos
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Profundo, sensible y sentimentalmente hermoso poema con el más profundo amor por ese ser tan entrañable como son las Madres.
Saludos cordiales, Poeta
 
Feliz día de la madre
Hoy en mi país se celebra este día



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En este mundo quieto es donde
comienza la ruta, donde solo
se escucha un palpitar lejano que
llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


Lejos está la multitud, la gente,
aquí solo las manos se agitan,
como buscando donde asirse
en la oscuridad que me rodea.


La tormenta cierra los postigos dorados,
solo queda la luz que me empuja, que palpita
en el aire, y acompaña mi travesía con una
música lánguida en el fondo, entonces
me entrego a mi destino renuente y extenuada.


Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
y allí quiero abandonarme , escapar del eco
ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


Con el color brillante de un amanecer,
que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
abandona sin correr los prados o nadar sobre
delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
en un breve instante me miro en sus ojos
que no brillan, y aunque uno se calla, surge
la risa donde se aclaran los abismos


Ana Mercedes Villalobos
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Mucha melancolía en este encuentro. Y esos ojos que no brillan no son buena señal. Un beso, Ana Mercedes.
 
Feliz día de la madre
Hoy en mi país se celebra este día



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En este mundo quieto es donde
comienza la ruta, donde solo
se escucha un palpitar lejano que
llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


Lejos está la multitud, la gente,
aquí solo las manos se agitan,
como buscando donde asirse
en la oscuridad que me rodea.


La tormenta cierra los postigos dorados,
solo queda la luz que me empuja, que palpita
en el aire, y acompaña mi travesía con una
música lánguida en el fondo, entonces
me entrego a mi destino renuente y extenuada.


Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
y allí quiero abandonarme , escapar del eco
ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


Con el color brillante de un amanecer,
que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
abandona sin correr los prados o nadar sobre
delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
en un breve instante me miro en sus ojos
que no brillan, y aunque uno se calla, surge
la risa donde se aclaran los abismos


Ana Mercedes Villalobos
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Todo lo que se diga de las madres es poco.
Excelente.
Abrazo poético.
 
Feliz día de la madre
Hoy en mi país se celebra este día



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En este mundo quieto es donde
comienza la ruta, donde solo
se escucha un palpitar lejano que
llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


Lejos está la multitud, la gente,
aquí solo las manos se agitan,
como buscando donde asirse
en la oscuridad que me rodea.


La tormenta cierra los postigos dorados,
solo queda la luz que me empuja, que palpita
en el aire, y acompaña mi travesía con una
música lánguida en el fondo, entonces
me entrego a mi destino renuente y extenuada.


Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
y allí quiero abandonarme , escapar del eco
ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


Con el color brillante de un amanecer,
que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
abandona sin correr los prados o nadar sobre
delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
en un breve instante me miro en sus ojos
que no brillan, y aunque uno se calla, surge
la risa donde se aclaran los abismos


Ana Mercedes Villalobos
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Bellísimo poema en honor a la madre, ternura, suavidad y amor desprende tus hermosas letras. Un encanto leerte estimada Anamer, un cariñoso abrazo
 
Feliz día de la madre
Hoy en mi país se celebra este día



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En este mundo quieto es donde
comienza la ruta, donde solo
se escucha un palpitar lejano que
llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


Lejos está la multitud, la gente,
aquí solo las manos se agitan,
como buscando donde asirse
en la oscuridad que me rodea.


La tormenta cierra los postigos dorados,
solo queda la luz que me empuja, que palpita
en el aire, y acompaña mi travesía con una
música lánguida en el fondo, entonces
me entrego a mi destino renuente y extenuada.


Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
y allí quiero abandonarme , escapar del eco
ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


Con el color brillante de un amanecer,
que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
abandona sin correr los prados o nadar sobre
delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
en un breve instante me miro en sus ojos
que no brillan, y aunque uno se calla, surge
la risa donde se aclaran los abismos


Ana Mercedes Villalobos
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Qué bonito que tienes a tu madre viva, Poeta. La mía se me fue hace 20 años, víctima de un cáncer maldito que la torturó por otros veinte antes de derrotarla (era una bravísima guerrera).

Sigue sobre su pecho, vestida con tu piel húmeda de siempre, de historia, de incertidumbres y de refugios que nos importan para toda la vida. Probablemente ella también, debido a sus sienes de plata, tenga ahora abismos que puedan aclararse en tus ojos y en el vuelo nacarado de la risa.

¡Larga vida a las madres!
 
Tambien yo me uno a tu plegaria...
salud por todas las madres.. incluyendote
 
Qué bonito que tienes a tu madre viva, Poeta. La mía se me fue hace 20 años, víctima de un cáncer maldito que la torturó por otros veinte antes de derrotarla (era una bravísima guerrera).

Sigue sobre su pecho, vestida con tu piel húmeda de siempre, de historia, de incertidumbres y de refugios que nos importan para toda la vida. Probablemente ella también, debido a sus sienes de plata, tenga ahora abismos que puedan aclararse en tus ojos y en el vuelo nacarado de la risa.

¡Larga vida a las madres!

Siento mucho lo de tu madre César, nunca estamos preparados para esa
pérdida, si tengo la suerte de tener la mía conmigo, viejita, ya un poco
insegura, pero cercana. Besitos apretados en tus mejillas.
 

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