Y la rosa desmayada
sobre un pétalo se acuesta,
presiente que está acabada,
y que su muerte está cerca.
Una niña enamorada
abre despacio la puerta,
y viéndo a la rosa ajada
con mucho mimo la riega.
Por el agua refrescada
la florecilla despierta,
y como está despeinada
se siente muy descontenta.
La niña que la observaba
exclama: ¡será coqueta!
y con un peine de nácar
la prepara muy discreta.
La rosa, tranquilizada,
con un pétalo de fresa
besa a la niña en la cara
inclinando su cabeza.
xxx
Churrete