hombres y poetas
Poeta recién llegado
¡Que raro...
Se marchito la rosa!
que me dejaste en la mañana,
vino de tierras lejanas
con olor a caribe.
Una rosa cubana,
que su corazón persigue,
llora su amor en mi ventana
sabiendo que no eres libre.
Cuenta en cada pétalo
una historia,
de corazones dolidos,
no correspondidos,
amantes de viejas glorias.
-Yo curo mal de amores...
cavallero,-
repite el santero,
llenando sus manos de caracoles.
-No tenga miedo, traiga sus flores, que con mi puro
santiguare los dolores,
pa que le llegue bien adentro,
y mis santos le hagan el cuento,
y echen fuera esos candores.-
-No se preocupe por los amores,
que yo les pondré remedio,
con humo de puro y algún saumerio,
pa que se olvide los insabores.
Se marchito la rosa, con sus olores,
se fue secando entre dos soles,
sin el adiós
de su tierra bendita,
se quedó seca... la pobrecita,
y el santero...
Se marchito la rosa!
que me dejaste en la mañana,
vino de tierras lejanas
con olor a caribe.
Una rosa cubana,
que su corazón persigue,
llora su amor en mi ventana
sabiendo que no eres libre.
Cuenta en cada pétalo
una historia,
de corazones dolidos,
no correspondidos,
amantes de viejas glorias.
-Yo curo mal de amores...
cavallero,-
repite el santero,
llenando sus manos de caracoles.
-No tenga miedo, traiga sus flores, que con mi puro
santiguare los dolores,
pa que le llegue bien adentro,
y mis santos le hagan el cuento,
y echen fuera esos candores.-
-No se preocupe por los amores,
que yo les pondré remedio,
con humo de puro y algún saumerio,
pa que se olvide los insabores.
Se marchito la rosa, con sus olores,
se fue secando entre dos soles,
sin el adiós
de su tierra bendita,
se quedó seca... la pobrecita,
y el santero...
no le curó el mal de amores.