AMANT
Poeta adicto al portal
Una rosa marchita,
encerrada en un libro de poesía,
tocaba un poema de melancolía,
y miraba desde la ventana de su dolor...
La corola cabizbaja tenía,
muertos los sueños,
y por perfume hedor...
Una rosa marchita,
desde hacía mucho tiempo,
una vez, de juventud plena,
rozó una mano amante
e inspiró besos y versos.
Sin brillo, petulante,
cansada de vivir,
había entregado su belleza,
al tiempo, mientras éste
guasonamente, sonreía,
y su sonrisa era el sol mismo, amigo
y enemigo...
Pero llegaste tú, repentinamente,
y aquella rosa, floreció nuevamente.
Entonces mi corazón se enamoró,
tu hermoso ser lo resucitó.
Ahora la rosa esta viva...
perfumada de extasis, inspirando mi mente.
Nunca más volverá a marchitarse,
pues el agua del amor y el Sol ardiente
de mi deseo, la bañarán diariamente;
aunque le entregues el dioxido de carbono
de tu indiferencia, sera sempiterna su existencia,
porque ya esta sembrada en el edén, al amarte...
encerrada en un libro de poesía,
tocaba un poema de melancolía,
y miraba desde la ventana de su dolor...
La corola cabizbaja tenía,
muertos los sueños,
y por perfume hedor...
Una rosa marchita,
desde hacía mucho tiempo,
una vez, de juventud plena,
rozó una mano amante
e inspiró besos y versos.
Sin brillo, petulante,
cansada de vivir,
había entregado su belleza,
al tiempo, mientras éste
guasonamente, sonreía,
y su sonrisa era el sol mismo, amigo
y enemigo...
Pero llegaste tú, repentinamente,
y aquella rosa, floreció nuevamente.
Entonces mi corazón se enamoró,
tu hermoso ser lo resucitó.
Ahora la rosa esta viva...
perfumada de extasis, inspirando mi mente.
Nunca más volverá a marchitarse,
pues el agua del amor y el Sol ardiente
de mi deseo, la bañarán diariamente;
aunque le entregues el dioxido de carbono
de tu indiferencia, sera sempiterna su existencia,
porque ya esta sembrada en el edén, al amarte...
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