poetakabik
Poeta veterano en el portal
Buenos días bella rosa
al acercarme a la fuente.
salude con alegría
a una flor muy elocuente.
Estallaba clamorosa
al paso de tanta gente,
sonaba una bulería
asaltando de repente,
las notas de una guitarra,
al compás que de su frente
perlas de nácar saltaban,
rebosantes de alegría.
Se miraba sonriente
en las aguas cristalinas,
y con visos de hidalguía,
suspiraba en la corriente.
Cantando su melodía
miraba pasar paciente,
las migajas que el reloj
le mandaba desde oriente.
Parecía tan inocente
tan indefensa tan pura,
tan frágil y displicente
que a su lado me senté.
A tocarla no llegué
casi me sentí indecente,
al lado de esa criatura
de semblante sonriente.
Pétalos de terciopelo
tan rojos como la sangre,
con filigranas su tallo
sus espinas como agarre,
para defender de todo
la inocencia y el soslayo
de tan divino tesoro.
al acercarme a la fuente.
salude con alegría
a una flor muy elocuente.
Estallaba clamorosa
al paso de tanta gente,
sonaba una bulería
asaltando de repente,
las notas de una guitarra,
al compás que de su frente
perlas de nácar saltaban,
rebosantes de alegría.
Se miraba sonriente
en las aguas cristalinas,
y con visos de hidalguía,
suspiraba en la corriente.
Cantando su melodía
miraba pasar paciente,
las migajas que el reloj
le mandaba desde oriente.
Parecía tan inocente
tan indefensa tan pura,
tan frágil y displicente
que a su lado me senté.
A tocarla no llegué
casi me sentí indecente,
al lado de esa criatura
de semblante sonriente.
Pétalos de terciopelo
tan rojos como la sangre,
con filigranas su tallo
sus espinas como agarre,
para defender de todo
la inocencia y el soslayo
de tan divino tesoro.
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