Zillah
Poeta recién llegado
Que sean benditos los
silencios, gritemos en
voz baja para no ahuyentar
a los fantasmas.
Vayamos detrás de la
sabiduría del gusano.
¡Ah pero yo no moriré pronto,
soy una mala hierba!
De buenos malditos está
poblado nuestro mundo,
de princesas grises con
ojos azules, Ofelias dulces.
Hay santos ciegos
en mi habitación, pero no
podrán juzgarnos, sus ojos
fueron un regalo de los hijos de Caín.
Las arpías volaran bajo para
vernos florecer aun más
siniestros que el loto.
¡Que hermosos somos!
Hay oscuras aventuras para
nosotros, que tiemblen los
nobles y virtuosos, estamos
destinados a enterrarlos.
silencios, gritemos en
voz baja para no ahuyentar
a los fantasmas.
Vayamos detrás de la
sabiduría del gusano.
¡Ah pero yo no moriré pronto,
soy una mala hierba!
De buenos malditos está
poblado nuestro mundo,
de princesas grises con
ojos azules, Ofelias dulces.
Hay santos ciegos
en mi habitación, pero no
podrán juzgarnos, sus ojos
fueron un regalo de los hijos de Caín.
Las arpías volaran bajo para
vernos florecer aun más
siniestros que el loto.
¡Que hermosos somos!
Hay oscuras aventuras para
nosotros, que tiemblen los
nobles y virtuosos, estamos
destinados a enterrarlos.