marinamar
Poeta recién llegado
LA SALIDA DEL UTETO O LOS SOBREVIVIENTES DE LA TRAGEDIA
Los témpanos se abren
y la muerte cuenta ovejas en mis noches.
En trémulas mañanas de soles obtusos y pálidos, me esperan.
(Los Sobrevivientes de la tragedia).
No soy más que una contracción de ovarios,
una historia antigua que descansa sobre el rió
pero juego a que existo como un sueño desprendido
como la conciencia rota que silba entre los robles.
Vomito palabras que no llegan al mundo,
que mueren entre mis brazos, entre mis trenzas ridículas.
( La salida del útero es demasiado chica).
Cuéntame que has visto unicornios y vampiros
vagando entre tus parpados como nuevas palabras.
Háblame de las sombras que deambulan la tarde,
como los tulipanes crecen bajo las oscuras sabanas.
Déjame existir como un monosílabo ingrato
que enciende cada tarde con la inutilidad de la llama.
Con la nulidad del mundo van mis pasos gimiendo
esperando a los que esperan y no esperan nada.
(Los sobrevivientes
Amo las ventanas, los puertos y las camas,
lugares donde se muere, se escapa, se disiente,
mi voz como un conjuro se expande y se marchita
(la salida del útero es demasiado chica).
Los témpanos se abren
y la muerte cuenta ovejas en mis noches.
En trémulas mañanas de soles obtusos y pálidos, me esperan.
(Los Sobrevivientes de la tragedia).
No soy más que una contracción de ovarios,
una historia antigua que descansa sobre el rió
pero juego a que existo como un sueño desprendido
como la conciencia rota que silba entre los robles.
Vomito palabras que no llegan al mundo,
que mueren entre mis brazos, entre mis trenzas ridículas.
( La salida del útero es demasiado chica).
Cuéntame que has visto unicornios y vampiros
vagando entre tus parpados como nuevas palabras.
Háblame de las sombras que deambulan la tarde,
como los tulipanes crecen bajo las oscuras sabanas.
Déjame existir como un monosílabo ingrato
que enciende cada tarde con la inutilidad de la llama.
Con la nulidad del mundo van mis pasos gimiendo
esperando a los que esperan y no esperan nada.
(Los sobrevivientes
de la tragedia). Amo las ventanas, los puertos y las camas,
lugares donde se muere, se escapa, se disiente,
mi voz como un conjuro se expande y se marchita
(la salida del útero es demasiado chica).
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