Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los Océanos se quieren desbordar,
pues su caudal ya no da abasto
para soportar las gotas,
que lleva en su vientre
y se mece con furia hacia las costas
a vomitar su libertad
que le ha dejado confinado en la inmensidad.
Es tanta la savia que lleva dentro
que hasta las inundaciones acaecidas en antaño
se dolerán de la destrucción,
me confabulo con el sol,
para que sus rayos se sumerjan bajo esa ira,
bebiendo tus gotas que harán regar en mi siembra
y no la destruya con tempestad.
Ya esta anunciado sólo falta que asientas
y consideres el ofrecimiento de mi sol,
para que ilumine detrás de tus parpados
y si aún el dolor se acuna insensato
ve y considera cubrir de lluvia el territorio,
para que tu Océano no inunde sin dirección,
ve y toma mi mano que pretendo desde los rayos del sol,
para bañar gota a gota tus costas
y calmo los acaricies
y por fin reencuentres el sendero,
que algún día olvidaste pisar.
pues su caudal ya no da abasto
para soportar las gotas,
que lleva en su vientre
y se mece con furia hacia las costas
a vomitar su libertad
que le ha dejado confinado en la inmensidad.
Es tanta la savia que lleva dentro
que hasta las inundaciones acaecidas en antaño
se dolerán de la destrucción,
me confabulo con el sol,
para que sus rayos se sumerjan bajo esa ira,
bebiendo tus gotas que harán regar en mi siembra
y no la destruya con tempestad.
Ya esta anunciado sólo falta que asientas
y consideres el ofrecimiento de mi sol,
para que ilumine detrás de tus parpados
y si aún el dolor se acuna insensato
ve y considera cubrir de lluvia el territorio,
para que tu Océano no inunde sin dirección,
ve y toma mi mano que pretendo desde los rayos del sol,
para bañar gota a gota tus costas
y calmo los acaricies
y por fin reencuentres el sendero,
que algún día olvidaste pisar.