Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
La seducción poética.
Frescura que atraes el deseo de mis ojos,
esa maravilla de sonrisa que derrumba mis puertas.
En cuclillas lloro la angustia del pecado
que en mi mente nace y vuela como una alondra.
Yo puedo respirar la esencia de tu cuerpo
y asustado tragarme los ademanes de tus manos...
Aquellos diminutos detalles de tu mirada,
y los convexos triángulos de tu figura...
Soñar no cuesta nada, pero en cada sueño
pedacitos de uno se evaporan, se desintegran...
Por ti, yo dejaría escapar la jauría implacable
que se anida en mi imaginación,
hasta que nada quede de mi esencia,
sólo el poema reluciente,
escrito sobre tu cuerpo...
Frescura que atraes el deseo de mis ojos,
esa maravilla de sonrisa que derrumba mis puertas.
En cuclillas lloro la angustia del pecado
que en mi mente nace y vuela como una alondra.
Yo puedo respirar la esencia de tu cuerpo
y asustado tragarme los ademanes de tus manos...
Aquellos diminutos detalles de tu mirada,
y los convexos triángulos de tu figura...
Soñar no cuesta nada, pero en cada sueño
pedacitos de uno se evaporan, se desintegran...
Por ti, yo dejaría escapar la jauría implacable
que se anida en mi imaginación,
hasta que nada quede de mi esencia,
sólo el poema reluciente,
escrito sobre tu cuerpo...