La seguridad de un Adiós a la casualidad

Gamaliel

Poeta recién llegado
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Al experimentar nuevos sabores
siento que el vacío rellena el espacio que ocupabas
ahora nada me recuerda a ti
posiblemente el tiempo decidirá si en verdad
esto fue amor o quizás un gran error.



Descubrí un nuevo mundo y contemple
la realidad de un nuevo amanecer en mi corazón
ahora me da igual lo que puedas pensar de mi,
esta vez es a mi manera, ya no oiré tus mentiras
ni las de nadie más, aprendí que mi inocencia
me puede eximir de ciertos cargos de conciencia.



Se que la ingenuidad es el barniz que recubre mi corazón
pero al menos me protegió de tu vileza
pues llegue a observar con atención la falsedad de tu razón
y con ello se opaco tu belleza.



Lo admito quien se alejo fui yo
pero quien se aparto a la soledad fuiste tu
el consuelo que te dieron te llevo fuera de ti
por no prestar caso a la situación
te dejaste embaucar por una mala ilusión.



Seguiré solo aunque ante una tenue claridad
podre atisbar echándome a volar
cogido con fuerza a mi esperanza,
ella me cuidara hasta que logre hallar
el lugar donde aterrizar y descansar
y tener con quien compartir mi sabana a la perpetuidad.



Quizás el silencio me quiera extraviar,
pero sabes, tu adiós me inclino a virar
y marco un rumbo a la libertad
donde tu no eres mi soñar y doy la espalda
al mirar de la maldita casualidad.
 



Al experimentar nuevos sabores
siento que el vacío rellena el espacio que ocupabas
ahora nada me recuerda a ti
posiblemente el tiempo decidirá si en verdad
esto fue amor o quizás un gran error.



Descubrí un nuevo mundo y contemple
la realidad de un nuevo amanecer en mi corazón
ahora me da igual lo que puedas pensar de mi,
esta vez es a mi manera, ya no oiré tus mentiras
ni las de nadie más, aprendí que mi inocencia
me puede eximir de ciertos cargos de conciencia.



Se que la ingenuidad es el barniz que recubre mi corazón
pero al menos me protegió de tu vileza
pues llegue a observar con atención la falsedad de tu razón
y con ello se opaco tu belleza.



Lo admito quien se alejo fui yo
pero quien se aparto a la soledad fuiste tu
el consuelo que te dieron te llevo fuera de ti
por no prestar caso a la situación
te dejaste embaucar por una mala ilusión.



Seguiré solo aunque ante una tenue claridad
podre atisbar echándome a volar
cogido con fuerza a mi esperanza,
ella me cuidara hasta que logre hallar
el lugar donde aterrizar y descansar
y tener con quien compartir mi sabana a la perpetuidad.



Quizás el silencio me quiera extraviar,
pero sabes, tu adiós me inclino a virar
y marco un rumbo a la libertad
donde tu no eres mi soñar y doy la espalda
al mirar de la maldita casualidad.




Aplausos a la aceptación, al seguir adelante!!




Saludos
 
Le has dado un final muy fuerte, pero eso nos pasa muchas veces, cuando encontramos falsedad en la otra persona es mejor decir adiós y esperar que el amor nos regalara una nueva oportunidad. Estas palabras me hicieron recordar muchas cosas.
Un placer recorrer tus versos.
Un abrazo y mis estrellas desde mi bella tierra.
 
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Al experimentar nuevos sabores
siento que el vacío rellena el espacio que ocupabas
ahora nada me recuerda a ti
posiblemente el tiempo decidirá si en verdad
esto fue amor o quizás un gran error.



Descubrí un nuevo mundo y contemple
la realidad de un nuevo amanecer en mi corazón
ahora me da igual lo que puedas pensar de mi,
esta vez es a mi manera, ya no oiré tus mentiras
ni las de nadie más, aprendí que mi inocencia
me puede eximir de ciertos cargos de conciencia.



Se que la ingenuidad es el barniz que recubre mi corazón
pero al menos me protegió de tu vileza
pues llegue a observar con atención la falsedad de tu razón
y con ello se opaco tu belleza.



Lo admito quien se alejo fui yo
pero quien se aparto a la soledad fuiste tu
el consuelo que te dieron te llevo fuera de ti
por no prestar caso a la situación
te dejaste embaucar por una mala ilusión.



Seguiré solo aunque ante una tenue claridad
podre atisbar echándome a volar
cogido con fuerza a mi esperanza,
ella me cuidara hasta que logre hallar
el lugar donde aterrizar y descansar
y tener con quien compartir mi sabana a la perpetuidad.



Quizás el silencio me quiera extraviar,
pero sabes, tu adiós me inclino a virar
y marco un rumbo a la libertad
donde tu no eres mi soñar y doy la espalda
al mirar de la maldita casualidad.


puede que haya una, pero nunca sabremos, grato leerle
 

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