Credenda
Poeta recién llegado
LA SEÑAL
Eva está por ahí: en esa calle, en donde se asoma el malecón. Éste advierte que una ola está a punto de salir. La espalda de Eva, tras el reventar de la ola, queda mojada. Ella, junto con sus cómplices, busca la frontera para cruzarla e irse al lugar de la Paz. La lluvia comienza y Eva corre, corre, hasta que ve la señal, la cual le indica el inicio de un nuevo mundo. Eva dice: ―ya la vi, ahí está―. Pero eso es tan parecido a un señalamiento de tráfico. Adán exclama ―ahí está la flecha―
Los cables de luz no dejan de sacar chispas, pues la lluvia ya los hizo enojar: la electricidad es chispeante, y justo cuando Guadalupe intenta cruzar hacia el otro lado: flash, plassh, flassh, cae sobre su espalda un rayo de luz. Todos han quedado asustados ―creo que ya está muerta― exclama Adán. Guadalupe se levanta del piso y comienza a mover la cabeza, ―estaá viva, está viva― dice Magdalena. Guadalupe, abrumada, por lo sucedido, mira a todos. Ella parece estar bien, ya no llueve. Jesús, voltea la mirada hacia Eva y Adán, y grita: ―miren el dibujo que esta sobre su espalda―. Eva lo contradice: ―esa flecha, no es un dibujo, parece una marca―, y Adán asentando la cabeza reafirma: ―sí, como un tatuaje―.
Todos suben al carro, ahora Guadalupe les indica el camino. La tierra junto con los mares comienza a cambiar de posición. El norte, sur, este y oeste se mueven junto con el andar de Eva y Adán, dejando atrás a la buena Magdalena.
Eva está por ahí: en esa calle, en donde se asoma el malecón. Éste advierte que una ola está a punto de salir. La espalda de Eva, tras el reventar de la ola, queda mojada. Ella, junto con sus cómplices, busca la frontera para cruzarla e irse al lugar de la Paz. La lluvia comienza y Eva corre, corre, hasta que ve la señal, la cual le indica el inicio de un nuevo mundo. Eva dice: ―ya la vi, ahí está―. Pero eso es tan parecido a un señalamiento de tráfico. Adán exclama ―ahí está la flecha―
Los cables de luz no dejan de sacar chispas, pues la lluvia ya los hizo enojar: la electricidad es chispeante, y justo cuando Guadalupe intenta cruzar hacia el otro lado: flash, plassh, flassh, cae sobre su espalda un rayo de luz. Todos han quedado asustados ―creo que ya está muerta― exclama Adán. Guadalupe se levanta del piso y comienza a mover la cabeza, ―estaá viva, está viva― dice Magdalena. Guadalupe, abrumada, por lo sucedido, mira a todos. Ella parece estar bien, ya no llueve. Jesús, voltea la mirada hacia Eva y Adán, y grita: ―miren el dibujo que esta sobre su espalda―. Eva lo contradice: ―esa flecha, no es un dibujo, parece una marca―, y Adán asentando la cabeza reafirma: ―sí, como un tatuaje―.
Todos suben al carro, ahora Guadalupe les indica el camino. La tierra junto con los mares comienza a cambiar de posición. El norte, sur, este y oeste se mueven junto con el andar de Eva y Adán, dejando atrás a la buena Magdalena.