La sentencia

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Tú no vienes hoy precisamente a mentirme,

tus silencios han sido para mí

como los truenos.


Hace días que te espero

mi sueño ha sido ligero,

¿recuerdas la noche del último aguacero?

esa noche , esa precisa noche

estuve a punto de franquear las colinas

de todas nuestras palabras.



En tu semblante ahora camina mi agonía

yo te observo tras la cortina,

en tu pausa entre el rosal y el portal

pude ver todos nuestros días

los míos

oscuros y tímidos,

los tuyos

convertidos en mis misterios nocturnos.


La noche del último aguacero

estuve a punto de salir corriendo

a decirte que te quiero,

me enrede en los fantasmas de siempre,

me cegué por la brillantez de los luceros,

temí a la ira de tus recuerdos,

y pase las noches forjando palabras

como si fuera un herrero

fabricando espadas para un ejército.


Temí a la lluvia de esa noche

y temí al rechazo que germinaba en mi mente

como la maleza en los jardines,

y temí a tu semblante

y los truenos de tus silencios

imaginando este día,

este preciso día

en que vienes a enfrentarme.


Tu no me mentiras,

no,

tu no vienes hoy precisamente a mentirme,

tu vienes con palabras afiladas

vienes con mi mortaja colgada de tus ojos,

vienes como un verdugo

y yo espero atrapado en el cepo

en lo alto del cadalso

de tu distancia.


La noche del último aguacero,

¿Recuerdas?

¿Recuerdas?...

estuve a punto de salir corriendo

a decirte que te quiero.


Tú te fuiste

y me dejaste la sentencia,

y aquí tras las cortinas


se quedo en mi garaganta

un te quiero

ahogado por la lluvia.
 
Última edición:
Algunas veces la sentencia es definitiva, decisiones que nos marcan y marcarán por siempre.
Grandioso poema.
Saludos.
 
Tú no vienes hoy precisamente a mentirme,

tus silencios han sido para mí

como los truenos.


Hace días que te espero

mi sueño ha sido ligero,

¿recuerdas la noche del último aguacero?

esa noche , esa precisa noche

estuve a punto de franquear las colinas

de todas nuestras palabras.



En tu semblante ahora camina mi agonía

yo te observo tras la cortina,

en tu pausa entre el rosal y el portal

pude ver todos nuestros días

los míos

oscuros y tímidos,

los tuyos

convertidos en mis misterios nocturnos.


La noche del último aguacero

estuve a punto de salir corriendo

a decirte que te quiero,

me enrede en los fantasmas de siempre,

me cegué por la brillantez de los luceros,

temí a la ira de tus recuerdos,

y pase las noches forjando palabras

como si fuera un herrero

fabricando espadas para un ejército.


Temí a la lluvia de esa noche

y temí al rechazo que germinaba en mi mente

como la maleza en los jardines,

y temí a tu semblante

y los truenos de tus silencios

imaginando este día,

este preciso día

en que vienes a enfrentarme.


Tu no me mentiras,

no,

tu no vienes hoy precisamente a mentirme,

tu vienes con palabras afiladas

vienes con mi mortaja colgada de tus ojos,

vienes como un verdugo

y yo espero atrapado en el cepo

en lo alto del cadalso

de tu distancia.


La noche del último aguacero,

¿Recuerdas?

¿Recuerdas?...

estuve a punto de salir corriendo

a decirte que te quiero.


Tú te fuiste

y me dejaste la sentencia,

y aquí tras las cortinas

solo me quedo un te quiero

ahogado por la lluvia.
Desgarradoras palabras para un intenso poema de amor-desamor muy bellamente escrito. Muy bueno amigo Rey. Un saludo. Paco.
 
Francisco, agradezco tu tiempo y reconocimiento. Un gusto saludarte.
de nuevo leo uno de sus poemas y de nuevo me encantan sus versos

saludos

Tu no me mentiras,
no,
tu no vienes hoy precisamente a mentirme,
tu vienes con palabras afiladas
vienes con mi mortaja colgada de tus ojos,
vienes como un verdugo
y yo espero atrapado en el cepo
en lo alto del cadalso
de tu distancia.
agrades
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba