Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado a quien llegó una tibia noche de noviembre...
Vacía la sala,
ellos salieron,
mi cuerpo de bruces
tendido en el suelo.
Es ahora o nunca,
tengo que hacerlo!
la silla me espera
a apenas dos metros.
Sé que estás ahí,
lo intuyo,lo siento
y voy a ir por tí
aunque sea pequeño.
Qué duro arrastrarse,
guardando silencio,
siendo limitado
el desplazamiento!
Reptando, la alfombra
araña mi cuerpo,
me hiere los codos
cada movimiento.
Mas,todo sacrificio
conlleva su premio
y en última instancia
alcanzo el madero.
Con la cara roja
por tamaño esfuerzo,
doblando las piernas,
me yergo...y lo veo!
Sabía que ahí estabas,
maldito! Te tengo!
Ya no aguantan más
mis manos,mis dedos,
y me vuelvo a caer,
exhausto y contento,
luciendo en mi boca
el chupete nuevo...
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