Mi corazón que late en la estrechez del hielo
sobrevive encendido en los recuerdos
y aunque agoniza a instancias del olvido
aspira a la única posibilidad de un milagro en tu mirada,
Mientras tanto pide al mar, al viento, a la mañana,
tus caricias, tu aliento, tu sonrisa;
imagina en el clavel, en la luna, en el espejo,
tu perfume, tus maneras, tu presencia,
Porque, sólo a ti mi amor,
en ti mis sueños,
por ti mi vida y para ti mi tiempo;
contigo la felicidad, sin ti la nada,